El PSOE rehace su ejecutiva y pide unidad de cara a las municipales

La secretaria general quiere acabar con la imagen de familias y divisiones internas


A Coruña / la voz

La última de las varias crisis que acumula el Partido Socialista desde finales del anterior mandato se cerró ayer con el nombramiento de nuevos cargos en la ejecutiva local de la formación tras la dimisión de nueve de sus miembros. En poco más de diez minutos y por unanimidad, 24 de los 30 miembros de esa ejecutiva -eran 39 antes de las dimisiones- eligieron nombres para sustituir las bajas. Una veterana del partido, María José Guardado Tomás, ocupará el puesto más relevante, la secretaría de organización que dejó vacante el concejal Fito Ferreiro.

Como secretaria de administración del partido quedará Sonia Lema Egea, de responsable de Cultura estará Javier Fernández Mariño y el encargado de movilidad será Pedro González Pérez. El área de sanidad la asume Rosa Barreiro, que ya llevaba política social, y colectivos ciudadanos los asume Cristina Otero, que se ocupaba de barrios.

«Lo importante es recuperar la normalidad», decía ayer la secretaria general, Eva Martínez Acón, considerando que las dimisiones son «ajustes» normales en una ejecutiva, la que ella preside, surgida de un pacto y en la que había personas que «no estaban de acuerdo con la línea de trabajo».

Acón quiere marcar distancias con una estructura interna del PSOE controlada durante décadas por las familias, por un equilibrio entre grupos, muchas veces enfrentados, que quiere desterrar del día a día de la formación. «Los grupos ya no existen, esto es una única ejecutiva», dijo Acón, política en la órbita de Gonzalo Caballero.

Tareas pendientes

Pero una cosa son los deseos y otra lo que ocurra desde ahora hasta que se nombre una candidatura para las municipales. Todo apunta a que no habrá más cambios en la ejecutiva, pero los roces pueden volver a surgir si finalmente no se pacta un nombre consensuado entre todos para aspirar a la alcaldía.

El PSOE acumula desde finales del pasado mandato una larga serie de desencuentros y batallas internas culminadas con dimisiones de cargos. Las más visibles fueron las de Mar Barcón, la última candidata, que después de dejar atrás a sus rivales para encabezar la lista en el 2015 acabó dejando, por este orden, la portavocía, la secretaría general y el acta de concejala.

El partido lleva tres portavoces en María Pita porque el segundo, José Manuel Dapena, también dejó el cargo precisamente por desavenencias con Barcón. El puesto lo ocupa hoy José Manuel García, pero ser portavoz no significa hoy en el partido tener más puntos para ser candidato, máxime cuando en la formación, sobre todo en el grupo municipal en María Pita, la división entre los concejales es evidente.

Que la secretaria general quiera acabar con la imagen de un partido dividido en familias no significa que vaya a lograrlo. Parece que habrá paz social al menos hasta las primarias, pero las tensiones siguen siendo fuertes, y aunque no se han alzado voces públicamente desde el PSOE criticando la línea que está siguiendo la formación, en privado las cosas son distintas.

Suturar el partido será una misión compleja y parte del peso recaerá en la nueva secretaria de organización, María José Guardado, Cani, con tres décadas de militancia a sus espaldas. Vista la evolución de la formación desde el 2015, y su pérdida de peso electoral, no lo tendrá fácil.

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