Creador de «Verano azul», renovó la ficción en la televisión española

De «Crónicas de un pueblo» a «Hospital central», pasando por «Farmacia de guardia», fue clave en la producción de series


Redacción / La Voz

Las series televisivas estaban aún por asaltar la banca. Era un mundo que se hallaba muy lejos de alcanzar los prodigios narrativos de Los Soprano, The Wire, House of Cards, Breaking Bad o Juego de tronos, aunque de fuera pronto llegaron algunas obras cumbre como Yo, Claudio o Retorno a Brideshead. La escuela británica de la compañía pública BBC y las privadas Thames o Granada era algo impensable en España. Entre este modelo y el producto americano de El fugitivo, Bonanza y Con ocho basta hubo que reinventarse. Y ahí, en el laboratorio de RTVE, es donde creció Antonio Mercero (Guipúzcoa, 1936), que empezó en el oficio a comienzos de los setenta con Crónicas de un pueblo, que abordaba los problemas de la vida cotidiana de una aldea castellana: Puebla Nueva del Rey Sancho. Sus historias preferidas se movían entre gente corriente, grupos humanos no muy amplios, sin solemnidades ni pedanterías, y a menudo con rasgos costumbristas. Creó su estilo moviéndose en el tono de la comedia y dando a veces paso a vicisitudes de corte dramático.

 Autor radical

Aunque no le faltaban condiciones de autor radical. Enseguida lo demostró con el buñueliano telefilme La cabina (1972), protagonizado por José Luis López Vázquez, con el que ganó el único Emmy en poder de un artista español. Es más, se había diplomado como realizador en la Escuela de Cine de Madrid en 1962 con el cortometraje Trotín troteras, que fue premiado en la Bienal de Arte de París.

La escritura del guion, la producción, la dirección... Nada se le escapaba. Y así fue como inició una carrera profesional que podría bien equipararse con la de la historia de la construcción de la ficción televisiva española. Hoy el imaginario colectivo patrio no se entiende sin su obra.

Con Mingote en el libreto, realizó Este señor de negro (1975), también protagonizada por López Vázquez. Pero fue en 1981 cuando su figura se acrecentó exponencialmente con Verano azul, en la que tuvo al lucense Horario Valcárcel -fallecido esta misma semana- como colaborador en el guion. Fueron unas cuantas las generaciones que se educaron sentimentalmente con las cuitas de un grupo de niños y adolescentes de vacaciones en Nerja. ¿Quién no lloró entonces la muerte de Chanquete?

Pero Mercero no se quedó regodeándose en nostalgias. Con Valcárcel (y el gran Manolo Matji) escribió Turno de oficio (1986-1987), la ficción que sacó a la luz el talento de Juan Echanove y que era un valor sólido en la parrilla de aquellos años. En los noventa, con las privadas en marcha, hizo Farmacia de guardia para Antena 3, que también se erigió producto de primera necesidad en el target familiar. Y ya en el 2000, para Telecinco, trabajó en la creación de Hospital central, que seguía el ejemplo de éxito estadounidense de Urgencias. En el 2004 estaba también en Manolito Gafotas, que adaptaba los libros de Elvira Lindo.

Son cuatro décadas de historia de la televisión las que España despedía ayer con la noticia del fallecimiento, a los 82 años, de Mercero, que llevaba desde el 2012 luchando contra el alzhéimer. Deja, además, algunos sólidos títulos cinematográficos como La guerra de papá (1977), Espérame en el cielo (1988), La hora de los valientes (1998), Planta 4.ª (2003) o ¿Y tú quién eres? (2007).

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