Turistas de Francia, Inglaterra o Cádiz recorren un casco histórico semicerrado

Asistentes a las visitas guiadas lamentan no poder entrar en espacios históricos como la casa de Pardo Bazán

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A Coruña / la Voz

«Lo que sentimos es que esté cerrada la casa de Rosalía». Esto decía un matrimonio de Toledo que visitaba ayer la Ciudad Vieja. Ante la explicación de que esa casa de la calle del Príncipe está siempre cerrada y que una posible alternativa es visitar la de Pardo Bazán, la respuesta fue: «También está cerrada». Y se dirigieron hacia la Fundación Luis Seoane. La que sí estaba abierta era la casa museo de María Pita.

«Está casi todo cerrado», lamentaba un arquitecto coruñés, que hacía de guía a un familiar foráneo, frente a la Colegiata, también cerrada al mediodía de ayer. Ambos coincidirían más tarde en la iglesia de Santiago, una de las pocas que estaban abiertas, con el grupo participante en la visita guiada que había salido poco después de las 11.30 horas de la plaza de María Pita para recorrer el casco histórico. «Les voy a enseñar la parte más importante de la ciudad», empezó diciendo la guía de la visita, que se podrá hacer también desde hoy hasta el próximo domingo (reservas en visitascoruna@gmail.com), con las salidas a la misma hora y del mismo lugar. Curiosamente, entre los participantes de ayer eran mayoría los coruñeses.

No era el único grupo que se cruzaba con los vecinos de la Ciudad Vieja que salían a comprar el pan o leían el periódico en alguno de los locales de la plaza de Azcárraga que estaban abiertos. «Somos de un viaje organizado que viene de Madrid, aunque hay gente de Andalucía y distintos lugares de España; estamos en Pontevedra y hoy nos tocaba venir aquí», explicaba en la calle Tabernas uno de los integrantes de este grupo. Poco antes, la guía les había mostrado en Puerta de Aires «las que son, posiblemente, las galerías más bonitas de la ciudad, esas de la Casa Rey, con esas caras tristes». Claro que no siempre el interés de los turistas era por las cuestiones históricas o los monumentos de la Ciudad Vieja, y así una persona de este grupo comentaba a su acompañante: «Esa de ahí es la casa de Amancio Ortega».

«Él es de un pueblo de Inglaterra y yo soy de Málaga», detallaba la mujer cuando ambos entraban en el jardín de San Carlos y mientras él ya se había enfrascado en la lectura de los carteles explicativos sobre la tumba de sir John Moore.

«Acabo de mudarme aquí y estoy muy de acuerdo con la peatonalización»

«Ella viene de visita, es de Madrid, y yo acabo de mudarme aquí, a la Ciudad Vieja. Y, por cierto, estoy muy de acuerdo con la peatonalización, eso siempre es una mejora en todos los sitios que se hace». Esto comentaba el integrante una pareja en la calle San Francisco, uno de los lugares incluidos en su recorrido.

En general, los turistas consultados consideran que la Ciudad Vieja no está muy descuidada y agradecen poder caminar por calles en las que al menos ayer no había muchos coches. Debido a las procesiones de Semana Santa en un buen número de viales solo se veían los carteles de prohibido aparcar. De todos modos, tampoco faltaba algún conductor despistado, como el que al mediodía bajaba por la calle del Rosario, o el que tenía que dar la vuelta frente la esquina de la desaparecida farmacia militar. Entre los turistas era llamativa la diversidad de procedencias, y en algún caso, nada más iniciar la respuesta el acento era inconfundible: «Yo zoy de Cadi y ella de Cantabria», explicaba el varón de una joven pareja que se dirigía hacia el castillo de San Antón. «Y después iremos a ver la torre de Hércules». Apuntaban ambos que les había gustado lo que habían visto de la Ciudad Vieja y no consideraban que estuviera muy descuidada.

A la una de la tarde un grupo de escolares franceses procedentes del centro del país cumplían con el horario europeo y estaban comiendo sentados en los bancos del jardín de San Carlos. «Nos dijeron que teníamos que venir a ver la Ciudad Vieja, las calles estrechas y algunos edificios que son muy interesantes», explicaba uno de los profesores que acompañaba a los escolares, la mayoría de ellos de secundaria.

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