Cerca de 3.500 cámaras nos vigilan

El número de instalaciones de videovigilancia se duplicó en los últimos 4 años


a coruña / la voz

En la ciudad hay muchísimas más cámaras de videovigilancia (cerca de 3.500) que bares (950). Las hay para evitar robos o para cazar a los que robaron. Para controlar el tráfico, para imponer multas por mal aparcamiento, para vigilar zonas peatonales o para ahuyentar a los vándalos. La gran mayoría, alrededor del 95 %, fueron instaladas por entidades privadas o comunidades de vecinos, mientras que el resto por las distintas Administraciones. Y todas están bajo la supervisión de la Agencia Estatal de Protección de Datos, que es el organismo que las permite, regula y vigila.

Las cámaras de vigilancia se han duplicado en los últimos 4 años. Según la AEPD, en el 2014 había en toda la provincia de A Coruña un total de 4.922 instalaciones. A 1 de marzo del 2018 eran 10.342.

Empresas y negocios. La Agencia Estatal de Protección de Datos no ofrece el número exacto de ficheros de videovigilancia activos que hay en la ciudad según los sectores. Sus estadísticas se ciñen a porcentajes. Así, según este organismo, de las cerca de 3.500 cámaras instaladas, alrededor de 2.500 vigilan a entidades privadas, desde comercios, negocios de hostelería y empresas.

Comunidades de propietarios. Donde más se aumentó la instalación de videovigilancia en los últimos 4 años fue en las comunidades vecinales. La AEPD calcula que existen alrededor de 300 edificios en A Coruña con sistemas de seguridad con cámara.

Edificios públicos. Tanto la Administración local, como la provincial, autonómica y estatal cuentan con decenas de inmuebles, todos ellos protegidos con videovigilancia. Al contrario que los edificios de viviendas, con una estricta normativa que impide tomar imágenes de la vía pública, en el caso de los organismos oficiales, por su seguridad, sí pueden grabar hacia la calle. Hay alrededor de 200 instalaciones de este tipo.

Calles peatonales. Un total de 27 cámaras de vigilancia controlan el paso de vehículos en las calles peatonales del centro de la ciudad. El área de Mobilidade Sostible comenzó a instalar estos dispositivos en septiembre pasado y ahora están todos operativos para registrar los movimientos de los coches en estas áreas reservadas para peatones y aportar imágenes con las que la Policía Municipal, posteriormente, podrá sancionar a los conductores que cometan infracciones o circulen sin la debida autorización por las zonas restringidas.

Los aparatos están colocados en puntos elevados de zonas peatonales reguladas (ZPR): en las calles de la Franja, Real, Olmos, en la calle de la Estrella y en las vías Orzán, Vista y Picos. Desde su ubicación las cámaras controlan qué vehículos circulan por esas zonas ya que al ser de tránsito para personas solo pueden acceder aquellos vehículos con permiso, como los que cargan y descargan mercancías en comercios y locales de hostelería.

La instalación de estas cámaras forma parte del proyecto Optimización del tráfico en tiempo real, un plan piloto incluido en el programa Smart City promovido por el anterior gobierno municipal.

Tráfico. La sala de pantallas del 092 controla medio centenar de ojos de acero repartidos por todos los puntos de la ciudad. Este particular gran hermano supervisa básicamente las grandes avenidas de entrada y salida de la ciudad y están concentradas en áreas con alta densidad circulatoria, como por ejemplo la ronda de Nelle, la avenida Pérez Ardá, la ronda de Outeiro, Juan Flórez o Linares Rivas, además de las plazas de Galicia, de Pontevedra o de Mina, entre otros puntos.

Las ramas de los árboles inutilizan los aparatos puestos contra el botellón

Hace seis años se instalaron en los jardines de Méndez Núñez cuatro cámaras de seguridad. El motivo fueron las altas cotas de vandalismo derivadas del botellón. La concentración para beber en la zona de la madrugada del miércoles reunió a miles de jóvenes, causando toneladas de basura y varios desperfectos. Esas cámaras podrían haber determinado la autoría de los hechos que dejaron una de las agujas del reloj mirando al cielo, solo cuatro días después de sufrir otro acto similar. Sin embargo, varios de estos aparatos se encuentran cubiertos por las ramas de los árboles.

Los puntos a los que enfocan, o enfocaban, los dispositivos de grabación son, de forma específica, el reloj floral y el estanque de peces, áreas donde suele concentrarse el mayor número de jóvenes en las reuniones nocturnas. Además, también se instalaron unidades en la zona de juegos infantiles, que también han sido víctimas de destrozos importantes coincidiendo con las concentraciones al aire libre, aunque no siempre vinculados exclusivamente a la actividad de los jóvenes. A estos puntos se sumó en su día el entorno de la cabina donde se guardan los aperos y herramientas de los jardineros que se ocupan del mantenimiento de Méndez Núñez.

El sistema de control se creó como una herramienta más para los agentes del cuerpo de la Policía Local dentro del dispositivo de control de ocio nocturno y seguridad.

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