Redacción / A Coruña

La ciclogénesis explosiva que afecta a A Coruña deja vientos de hasta 100 kilómetros por hora en el litoral de la provincia. Unas fuertes rachas que comenzaron a notarse por la madrugada en la comarca y que han dejado tras de sí un importante número de incidencias. «Estamos desbordados», aseguraban por la mañana desde el parque de Bomberos de la ciudad. Su teléfono no ha dejado de sonar en toda la noche y lo mismo esta mañana. «Llevamos como 20.000 llamadas», añadían. La mayoría, alertas de vecinos para avisar de planchas de hasta cinco metros caídas en el suelo en calles céntricas como la San José, Comandante Fontanes o la calle Real. En avenida Finisterre está siendo la copa de un ciprés la que amenaza con venirse abajo. En localidades vecinas como Oleiros, los servicios de emergencias trabajan esta mañana en apartar de la calzada un «árbol de grandes dimensiones» que impide la circulación en la calle Espoz y Mina, en la zona de Perillo.  En Arteixo una gran placa se vino abajo en la zona del Burger King. En Miño, en la calle Galea, voló parcialmente el tejado de un edificio. Contenedores movidos y ramas que invaden calzadas son la tónica general en otros municipios como el de Cambre.

Fuerte oleaje en A Coruña

Alerta en el mar 

La atención de los servicios de emergencias también está puesta en el litoral. En Riazor, el oleaje ha invadido el paseo marítimo aunque no ha obligado a cortar el tráfico. Las olas han alcanzado alturas de más de 16 metros. De unos 16,47 metros a las siete de la mañana. La alerta, hasta las 12.00 de la mañana de hoy es roja. El aviso por mar de fondo y oleaje es naranja el resto del día. 

Pese a prohibir el paso, la policía tuvo que desalojar los arenales

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El ciclón Hugo barrió la ciudad con rachas de 70 kilómetros

Con la primavera ya inaugurada, el histórico invierno del 2018 se resiste a abandonar las latitudes medias y ayer por la tarde, viernes de Dolores y preludio de Semana Santa, envió sobre Galicia la enésima borrasca de la estación, fría y lluviosa como pocas. Muy cerca de la costa, la ciclogénesis explosiva Hugo profundizó en pocas horas haciendo honor a su apellido y, con las playas y los parques acotados desde la mañana con cinta policial para impedir el paso, un frente frío barrió la ciudad con una descarga de lluvias intensas y rachas de componente norte que superaron los 68 kilómetros por hora en el dique de abrigo.

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Hugo barre el litoral coruñés con olas de hasta 16 metros