«Siria es la llave de seguridad para la convivencia entre oriente y occidente

El religioso hablará el próximo martes en Padre Rubinos, dentro del centenario de la entidad, sobre la situación de su país

.El franciscano de origen sirio Bahjat Karakach, que está en Damasco y hablará de Siria en Padre Rubinos
El franciscano de origen sirio Bahjat Karakach, que está en Damasco y hablará de Siria en Padre Rubinos

A Coruña / la Voz

«Un simple franciscano de la custodia de Tierra Santa». Así se define Bahjat Karakach (Alepo-Siria, 1976). «Siria es un mosaico de culturas que debe ser conservado por la comunidad internacional porque si este mosaico fuese eliminado o sustituido por un solo color estaríamos ante un gran peligro de choque de civilizaciones entre oriente y occidente, porque Siria es una llave de seguridad para la convivencia y el diálogo entre las culturas y las civilizaciones». Esto decía ayer este religioso en Padre Rubinos, la institución en la que el próximo martes, a las 20.00 horas y con entrada libre, hablará sobre la situación en su país. Es la primera vez que visita Galicia, y «estoy muy agradecido por la oportunidad de poder venir aquí a hablar en el nombre de la comunidad no solo cristiana sino también de la comunidad siria que está en Damasco».

-Desde hace un tiempo se habla mucho de lo que sucede en Guta...

-En occidente se habla mucho del sufrimiento de 300.000 personas que son las que están en la periferia, en Guta, pero no se habla de los ocho millones que viven en Damasco bajo el terrorismo de este grupo que ataca Guta. Seguramente que el sufrimiento se da en los dos sitios pero el nuestro no es solo físico, a causa de la guerra, es también moral al ver que el mundo no es consciente de nuestro dolor.

-¿Cómo es la vida diaria en Damasco?

-Está casi paralizada a causa del ataque del terrorismo, de misiles y morteros que lanzan sobre la ciudad, y lo hacen sobre civiles, sobre escuelas, sobre hospitales...

-¿Y cuando no hay bombardeos?

-La vida diaria cuando no hay una intensidad de ataques terroristas es casi normal. Mi jornada pasa por atender el servicio de emergencia desde la mañana y trabajo con gente necesitada. Luego está la actividad de la parroquia, el oratorio, el servicio religioso y las visitas a las familias.

-¿Oratorio, iglesia...?

-Es una iglesia pequeña, pero tenemos que atender a unos 600 niños y jóvenes y debemos repartir el tiempo para poder llegar a todos. La iglesia puede acoger a unas 300 personas pero no tenemos campo de fútbol al lado, [risas].

-¿Les incumbe la custodia de la llamada Tierra Santa?

-Siria forma parte de la provincia religiosa que custodia Tierra Santa y engloba todos los conventos franciscanos desde Egipto hasta Siria, pasando por Líbano, Israel o Chipre.

-¿Llegará la paz a Siria?

-A lo largo de la historia Siria ha estado siempre en un punto geográfico de encuentro entre oriente y occidente. Hoy en día se habla de una cosa bonita: hay democracia en Siria, pero eso es solo una máscara que cubre los numerosos intereses que se mueven allí. Nosotros, como pueblo, somos un mosaico de culturas y religiones y nos habíamos llevado siempre bien. Este mosaico debe ser conservado y salvado por la comunidad internacional.

Ahmad Matar: «La gente aquí es agradable, pero los papeles están muy lejos... 8 meses»

«Voy a decir que nosotros, los refugiados, aunque pongan cualquier valla la vamos a saltar. No tenemos nada que perder...». Esto decía ayer Ahmad Matar, un refugiado sirio que lleva año y medio en A Coruña y que acompañó al franciscano Bahjat Karakach. Sabe de lo que habla, ya que su viaje ha sido así: «Un año en Turquía, siete meses en Grecia, porque cerraron la frontera, y año y medio aquí, en A Coruña». En cuanto a los motivos por los que abandonó su país indicó que fue «por Daesh y por la guerra, no civil, internacional, porque están los americanos, los franceses.... ¿Qué hacen en mi tierra, en nuestra tierra?».

Sobre su estancia en la ciudad, donde ha sido acogido por una familia, explicaba: «Aquí para la vida normal está muy bien, la gente es muy agradable, casi como en nuestra cultura, más o menos, no está muy lejos. Pero los papeles están muy lejos: 8 meses para la primera entrevista en A Coruña con la policía». Y detallaba: «Ahora llevo año y medio con tarjeta roja, puedo trabajar pero no puedo viajar. Y cuando voy a buscar trabajo mi nombre es Ahmad pero mi apellido es Matar, que significa lluvia, pero aquí matar es otra cosa... no voy a trabajar con ese nombre».

Claro que le gustaría volver, «mi casa es Siria» donde siguen sus padres, «5 hermanos, 3 hermanas y 32 sobrinos...».

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