Enrique Pena: «Creo que he encontrado el camino»


 Vánagandr, la ginebra elaborada en Cambre bajo el paraguas de una leyenda nórdica y con la etiqueta del ilustrador David Pintor (de Pinto & Chinto, de La Voz de Galicia), amplía sus horizontes incluso al otro lado del Atlántico respaldada por una doble medalla de oro en el SFWSC, el concurso más prestigioso del mundo. Otro oro, cuatro platas y un bronce también adornan la botella. Enrique Pena González (A Coruña, 1972) es su alma máter.

-Biólogo, asesor de empresas, pianista, trompetista y padre de Vánagandr. ¿Con qué se queda?

-Y alguna cosa más... Siempre he sido una persona inquieta, un largo recorrido hasta aquí, pero me quedo con lo mejor: marido de Regina (que es el 50% de la empresa) y padre de mis hijas.

-¿El futuro le depara alguna otra vertiente inexplorada?

-Nunca se sabe, la vida da muchas vueltas… pero creo que he encontrado el camino.

-Menos de tres años de vida... ¿en qué momento está Vánagandr?

-En el de conseguir consolidar lo logrado, que no es poco, e ir ampliando mercado, sobre todo a nivel internacional, no perder el norte y avanzar poco a poco.

-Una London Dry Gin fabricada en Cambre besando la mitología nórdica. ¿Cómo se llega a eso?

-[Sonríe] Bueno, es un camino intrincado. London Dry porque es el método de fabricación reglado por la Unión Europea que acota la forma más tradicional de hacer ginebra, si a eso le unimos la tradición del destilado en Galicia y lo mezclamos todo con la mitología del arco atlántico pues obtenemos Vánagandr. Siempre me fascinó la historia de este lobo, engloba muchas cosas, el destino, el mal, el miedo, la traición, creo que es una magnífica amalgama de cosas que se pueden destilar en un lugar llamado Cambre.

-¿Por qué en A Telva?

-Por cercanía, tamaño de la fábrica y el agua que me llega fresquita de la planta de Emalcsa.

-¿Vánagandr tendrá familia?

-Seguro. Para este año estoy trabajando en un nuevo lanzamiento, por el momento secreto.

-¿Acabará emigrando?

-Creo y espero que no. Me dolería mucho tener que salir de aquí, es un lugar fantástico para vivir, aunque siempre que se pueda hay que ver mundo. Abre la mente.

-¿En qué punto se encuentran A Coruña, Galicia, España?

-A Coruña creo que ha perdido en los últimos años la visión de ciudad, de que quiere ser en un futuro, Galicia se desangra lentamente, baja natalidad, jóvenes que tienen que seguir emigrando, población cada vez más envejecida, creo que el horizonte no es muy halagüeño y España, otro día…

-Que David Pintor haya elaborado la etiqueta, ¿es una cuestión de inquietud mental?

-Por supuesto. Quería algo diferente para mi etiqueta, igual que quería que mi ginebra fuera diferente. David, como es obvio, cumplió con creces con su parte. El llevar la ilustración con un estilo tan personal como el de David a una etiqueta de bebida espirituosa fue una apuesta grande y arriesgada, no había y no hay nada parecido a esta etiqueta en el mercado.

-¿Qué le ha dado y qué le ha quitado Vánagandr?

-Me ha dado una montaña rusa emocional. Montar una fábrica desde cero para sacar un producto como este… te puedes imaginar, me ha quitado la posibilidad de aburrirme y espero que sea lo que traiga un sueldo a casa mucho tiempo.

-Usted contribuye a la formación con iniciativas como el concurso de coctelería creativa para centros de hostelería gallegos, que se celebra hoy. ¿Se siente con responsabilidad de hacerlo?

-Más que eso, es arrimar el hombro. Si consigo que los alumnos de los CIFP puedan aumentar su experiencia y su currículo en este campo, es algo que llevan ganado más adelante cuando tengan que optar a un trabajo. Pero el mérito es de los profesores que organizan.

-¿Es la educación el camino hacia el consumo responsable?

-La educación es la base fundamental del consumo responsable, es algo que hay que educar desde casa, en los colegios y por parte de toda la sociedad. No podemos despreocuparnos y mirar para otro lado. Tenemos que convertir el consumo además de en responsable, en formado e inteligente.

-¿Nunca pensó en una vertiente gastronómica?

-Me gusta mucho la repostería. Nunca se sabe. Habrá que experimentar.

-La destilería es una atracción.

-En cierto modo. Hace un tiempo, vino de visita a la fábrica un vecino de la zona, ya mayor, que en su tiempo era el que destilaba el aguardiente por Cambre. Era muy agradable. Después de inspeccionar con ojo crítico el alambique y la fábrica me dijo: «Mira, neniño, esto que tes eiquí está todo pero que moi ben. E o tes ben pero que ben limpo, tes aquí a NASA ¡a NA-SA!». La verdad es que friego todo bien a fondo, je, je...

-¿Qué le inquieta en la vida?

-Lo que nos preocupa a todos los padres, el bienestar de mis hijas.

-¿Qué le depara el futuro?

-Si miras mucho al futuro, acabas perdiendo el presente. Aquí, ahora.

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