Un año con las filtraciones de los túneles sin resolver

Tras reabrir ayer el del Parrote, el de María Pita seguirá cerrado hasta mañana por la presencia de agua


a coruña / la voz

Volvieron las filtraciones a los túneles de María Pita y del Parrote. El agua llegó incluso a levantar el asfalto en algunas zonas. Lo detectaron los conductores el sábado por la tarde y la Policía Local procedió a cortar el tráfico en el ramal del Parrote, manteniendo libre el de María Pita.

Tras las primeras inspecciones de los técnicos, se procedió a cortar al tráfico tanto en un vial como en el otro. Ayer se trabajó durante todo el día para achicar el agua y habilitar el ramal que conduce al castillo de San Antón. El que no volverá a abrirse al tráfico hasta mañana, en los dos sentidos, es el de María Pita, con lo que el tráfico que entre por la Avenida do Porto será desviado hacia el castillo de San Antón.

Fuentes policiales sostienen que el origen de estas últimas filtraciones han sido las mareas. El vial se llenó de charcos, sobre todo en la zona que se cortó el sábado al tráfico, desde la Marina hasta la bifurcación de los dos túneles, donde se desvió la circulación hacia el castillo de San Antón. La empresa constructora se había comprometido hace meses a solucionar las filtraciones en ambos túneles, pero ayer se veía manar el agua en abundancia sobre el asfalto.

Julio del 2015

Desde el principio. En mayo del 2015 se abrió al tráfico el ramal de la Marina. En el verano de ese año el Ayuntamiento ya alertó de que había filtraciones que debían corregirse. Entonces no se les dio importancia y el túnel empezó a canalizar una parte importante del tráfico.

Marzo del 2016

Abre el Parrote. Lo que restaba por abrir, el ramal del Parrote, entró en funcionamiento en marzo del 2016. Teóricamente la obra estaba finalizada y no se esperaban incidentes relevantes.

Enero del 2017

El primer corte. El agua empezó un día a manar de los zócalos y el asfalto a abombarse. A finales de enero el Ayuntamiento decide cortar el tráfico y pedir que se solucionase el problema. La obra la había promovido la Autoridad Portuaria, titular de los terrenos, por encargo del anterior gobierno local. Tras varios días de trabajos se dieron por finalizadas unas actuaciones que eran provisionales, y a las que seguirían otras de mayor calado para conseguir que los aliviaderos de los túneles funcionaran correctamente. El asfalto volvía a estar en su sitio y los coches pasando sobre él 25 de enero.

Mayo del 2017

Baches otra vez. Solo cuatro meses después de ese arreglo el agua volvió a causar daños, en forma de baches, en el pavimento de los subterráneos. Los socavones se iban parcheando a la espera de que se aplicara esa solución definitiva en una obra que todavía estaba en garantía.

Marzo del 2018

Nuevos cortes. Este mes volvieron a producirse cortes de tráfico por los mismos motivos que anteriormente. En enero del 2017 la empresa constructora se había comprometido a encontrar una solución definitiva al problema y a presentar un proyecto para ello. Transcurrido más de un año desde entonces los trabajos que se iban a hacer todavía no se han ejecutado. Faltaría para ello que tanto el Ayuntamiento como la Autoridad Portuaria validaran la opción que sugiere ejecutar Copasa. Dos años y medio después de detectadas las primeras filtraciones todavía no hay plazos ni proyecto aprobado para acabar con el problema. Tanto el Puerto como el Ayuntamiento en que debe ser la empresa la que asuma la reparación, pero ellos dan dar su visto bueno.

Otros problemas

Buses atascados. Las inundaciones no han sido la única causa que ha obligado a cerrar al tráfico los túneles total o parcialmente. En febrero del 2016, por ejemplo, no se pudo circular durante cuatro horas a causa de un fallo informático. Sin embargo, la principal causa de cierres fue, hasta ahora, la entrada de vehículos que excedían el gálibo permitido. La altura no representa un inconveniente para circular hacia el Parrote, pero sí hacia María Pita desde la Marina, pues el antiguo subterráneo tiene el techo especialmente bajo.

Allí se quedaron atascados en los últimos años más de media docena de buses y camiones que además causaron en algunos casos daños en las canalizaciones que van ancladas al techo. Durante los primeros meses los siniestros de ese tipo se sucedieron regularmente. La escasa y mala señalización de gálibo hizo en muchos casos que conductores de camiones que no conocían la ciudad acabaran con sus vehículos encajados en el túnel. Finalmente el consistorio decidió mejorar las señales y hacerlas más visibles. Desde entonces los accidentes son algo más esporádico. El gálibo difícilmente se podrá ampliar, pero las filtraciones sí tienen solución.

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