La mayor protección de las piezas del Pórtico obliga a exhibirlas cada mes

La declaración BIC sí garantiza su tutela pública y que no saldrán del país sin permiso


santiago / la voz

La Xunta ha cumplido uno de los compromisos en torno a las dos esculturas reclamadas por el Concello de Santiago: la declaración de bien de interés cultural (BIC) de las dos piezas. Ese compromiso lo adquirió en el mes de octubre, poco después de que el Ayuntamiento aprobase por unanimidad la reclamación de las dos estatuas. Ahora ha iniciado el expediente para protegerlas.

En la sesión plenaria de la corporación compostelana se instó a la Xunta a declarar BIC las esculturas de Abraham e Isaac y la Consellería de Cultura recogió ese sentir municipal y asumió el reto de amparar formalmente estas obras artísticas, junto a las demás del Mestre Mateo pertenecientes a la desaparecida fachada occidental de la Catedral.

«A declaración é tranquilizadora, porque introduce a tutela pública», resalta el alcalde compostelano, Martiño Noriega. El regidor es consciente de que ahora las estatuas están en campo ajeno mientras no dicte una resolución el Juzgado de Primera Instancia número 41 de Madrid.

La sentencia judicial tardará al menos un año en producirse, según los cálculos de los servicios jurídicos municipales, y además el proceso se está alargando por la necesidad de completar de nuevo la tramitación de la demanda al mismo juzgado tras la muerte de Carmen Franco. Y en este tiempo las figuras estarán en manos de la familia del dictador, que puede actuar con ellas a su antojo.

Precisamente la «tutela tranquilizadora» a la que alude Noriega cubrirá especialmente este espacio temporal, ya que el régimen de protección cobra efecto desde la incoación del expediente de bien de interés cultural, cuya tramitación puede durar meses. Es preciso recabar informes y una serie de actuaciones.

Lo que no cambia el expediente es la titularidad de las piezas, pero la tutela pública implica para los propietarios exponer las piezas al público al menos cuatro días al mes, no poder moverlas sin permiso, no sacarlas del país sin autorización y permitir que se fiscalicen, entre otros aspectos.

Las esculturas no pueden salir del país, pero sí pueden salir de Santiago, ya que la declaración BIC no impide el movimiento interno de las piezas, que todavía no son públicas. Aunque la familia Franco no tiene ningún documento que acredita su propiedad, las esculturas seguirán en sus manos mientras la Justicia no diga lo contrario.

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