El último botellón del año deja más de mil kilos de basura en los jardines

Vecinos y paseantes de esta zona emblemática exigen la erradicación de la fiesta


A Coruña / La Voz

Los jardines de Méndez Núñez y sus aledaños volvieron a amanecer ayer llenos de basura. Una vez más, esta zona tan emblemática de la ciudad, «tan hermosa y de tanto valor botánico», indicó una vecina, ha vuelto a ser el escenario de un nuevo botellón.

Sucedió durante la última gran fiesta universitaria antes de Navidad, y podría ser «la última» del año, decían ayer los vecinos, los madrugadores paseantes de los jardines e incluso los técnicos de la empresa municipal de limpieza.

Las previsiones apuntaban que habría macrobotellón durante la madrugada del jueves al viernes, y así fue. «Nos temíamos que la afluencia sería muy importante porque a medianoche ya había varios grupos de jóvenes en la zona», señaló un agente de la Policía Local.

Con todo, la quedada, en tamaño, fue similar a la de cualquier otro jueves con mucha afluencia, dijeron las mismas fuentes. Esta evaluación se corresponde con el resultado de la recogida de basura por parte de los trabajadores de la empresa municipal: «Hemos llenado entre nueve y diez contenedores de residuos», o lo que es lo mismo, «unos mil kilos de basura», subrayó este operario.

Por eso el aspecto de los jardines y de la zona más próxima al palco de la música era el «de un auténtico campo de batalla», señaló Rocío Serantes, una madrugadora que, sobre las 6.30 horas, paseaba con su perro por la zona cuando aún no habían llegado los servicios de limpieza.

Las botellas y los vasos plásticos se esparcían por todo el área con cascos de cristal, bolsas «y hasta sillas». Sí, sillas, «porque desde mediados de año algunos participantes en el botellón no deben de querer sentarse en los escalones o en los bancos de los jardines, pues traen sus propias sillas, que, por cierto, dejan tiradas en la zona», explicó Aurora Penas, una vecina de la zona.

Hasta bien entrada la mañana

El consumo de alcohol en Méndez Núñez se mantuvo hasta bien entrada la mañana. En torno a las 8.00 horas aún quedaban en los jardines varias personas «que apuraban la última gota de alcohol», manifestó Suso, un residente en los Cantones.

El estado de alguno de los rezagados «era preocupante», indicó Sofía, una mujer que paseaba por los jardines a primera hora. En medio de uno de los grupos «había un joven que parecía inconsciente. Sus amigos trataban de reanimarlo, y al final lo lograron, pero estaba muy mal», detalló la mujer.

Además de la gran cantidad de alcohol que se consume , los vecinos sostienen que estos botellones del jardín son «a todas luces ilegales, porque la normativa especifica que no se puede beber en la calle», puntualizó Andrés Serantes. «Otro problema -agregó- es el atentado que se comete contra ejemplares arbóreos de un inmenso valor botánico» que son utilizados frecuentemente como urinarios.

Con presencia de menores

Tampoco comprende Serantes cómo la policía no actúa más a menudo bajando de los coches patrulla «para adentrarse en el botellón y verificar la edad de los que participan en él». Agrega que, «en medio del grupo hay numerosos menores».

Este tipo de actuaciones policiales «resultó clave, por ejemplo, para erradicar en su día el botellón en la plaza del Humor, frente al mercado de San Agustín», antes de que se desplazase a Méndez Núñez.

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