La UDC mejora en 11 de los 12 criterios para recibir dinero según los resultados

A pesar de su buen rendimiento, continúa lastrada por las restricciones de la Xunta


A CORUÑA / LA VOZ

Los presupuestos del 2018 que previsiblemente aprobará esta mañana el Consello de Goberno de la UDC contienen lo mejor y lo peor del estado financiero actual de la institución y del que pueda derivarse en el futuro. El lastre se encuentra en la insuficiencia de los fondos que recibe de la Xunta para costear sus gasto -personal, luz, calefacción, agua, Internet, folios, etcétera- y en la absoluta dependencia de esos fondos para abrir las puertas cada día. El motor reside en la eficacia de la propia universidad coruñesa, muy alta, a juzgar por el incremento de la partida que la Xunta otorga en función de los resultados. Doce indicadores -entre ellos, el alumnado extranjero, la producción científica o las tesis doctorales defendidas- miden la calidad de la institución y la transferencia económica equivalente. Y de los 12, en 11 la UDC ha presentado mejores cifras que hace un año.

Estructural y escaso

No cubre el personal. «Si no se cubren los gastos corrientes, apaga y vámonos», exclamó un profesor el día que se reunió el claustro para votar los presupuestos, de 123 millones de euros. La UDC ingresará el año próximo 71 millones procedentes del fondo estructural, cuando solo los costes de personal rebasan los 92,2 millones y los gastos corrientes consumen otros 15,5 millones: 107,7 millones de euros en suma (el 87,4 % del gasto total), que superan en más del 50 % la transferencia de la Xunta para hacer frente a esas obligaciones.

Matrículas congeladas

A cambio de nada. Las matrículas son la segunda gran fuente de financiación de la universidad (16 millones de euros se estiman para el 2018) y, al igual que las transferencias corrientes, también dependen de la Xunta. Los precios están congelados -el gobierno de la UDC comparte la decisión- y aquí no hay contrapartida. En Alemania, un estudiante no desembolsa más por inscribirse en la universidad que en el instituto. La matrícula se paga vía impuestos y cada institución recibe transferencias para cubrir su actividad.

El capítulo I no va más

Techo de gasto. El coste de las nóminas de los docentes, investigadores y personal de administración y servicios de la UDC crece el 2,11 %, hasta 92,2 millones (el 74,7% del gastos total) y llega al máximo permitido por las políticas de austeridad de la Administración gallega, en cuanto a techo de gasto e incremento de masa salarial. La capacidad de la institución para hacer política de personal es prácticamente nula.

Soluciones

Menos límites, más fondos, mejor gestión interna. «Ter capacidade para atraer talento e que a sociedade [y sus representantes en la Xunta] entenda que o que se está investindo en educación superior non abonda», anhela el rector. Hay consenso en la demanda de un fondo estructural más elevado, esto es, la tarta de la que se alimentan las tres universidades gallegas para afrontar el gasto estructural, y también que la Administración autonómica afloje las restricciones de gasto y masa salarial que atenazan las cuentas y la contratación de personal. Algunas voces también sugieren mejorar la gestión interna con medidas de ahorro, por ejemplo, explorando las afinidades entre áreas para que un profesor pueda dar clase en materias afines que no requieran especialización y así evitar la contratación de otro docente.

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