El comercio local se suma al Black Friday: «Vamos a hacer como los yanquis»

Los comerciantes coruñeses ponen en marcha sus estrategias para incentivar las ventas

Ambiente de la calle Barcelona por la mañana
Ambiente de la calle Barcelona por la mañana
Pablo Varela A.A.

En la calle, los escaparates o la televisión. Y cómo no, en las redes sociales. Nada escapa a los tentáculos del Black Friday. Tampoco en A Coruña, donde las grandes superficies comerciales y, por extensión, las marcas, ya pusieron su maquinaria de promoción en marcha semanas atrás para que la gente no se quede en casa el próximo viernes 24 y acuda en masa.

No siempre fue así, y basta con acudir a varios de los barrios más clásicos de la ciudad para constatar que, por ejemplo, el pequeño comercio aún percibe un olor netamente foráneo en la propuesta. Para José Manuel Castro, presidente de la Asociación de Comerciantes del Agra do Orzán, todo comenzó en 2014: «Es un rollo americano, que vende mucho. En aquel momento, éramos dos personas de la calle Barcelona un poco más inquietas. Entonces nos dijimos: “Vamos a hacer lo que hacen los yanquis”».

La iniciativa no murió ahí. De hecho, Castro explica que «en 2015 ya había más gente enterada y el año pasado ya fue multitudinario porque se sumaron las grandes cadenas. Y tenemos que entrar todos un poco al trapo, porque si se retraen de comprar en esta zona se irán a otra. Tienes que seguir nadando». Y a esa conclusión, en mayor o menor medida, también llegaron otras asociaciones y conglomerados del pequeño comercio que vertebra a varios barrios de la urbe herculina. Eso sí, sin eludir la crítica en lo que, para muchos, es un disparo directo a sus líneas de flotación.

¿Qué estrategias seguirán?

Los de la calle Barcelona perciben su adhesión a esta fecha comercial como una estrategia para dosificar ingresos.Y es que para José Manuel Castro quien hace gasto en noviembre «ya no lo hace en Navidad, pero de cara a pagar a los proveedores esto supone una ventaja para nosotros». Así, los comercios del Agra do Orzán han decidido este año buscar aliados en la prensa local para informar a sus vecinos de los puntos calientes para realizar compras ventajosas. En la zona de Castrillón, Eirís y Monelos la popularidad de esta jornada de descuentos ha logrado que se estire hasta abarcar una Black Week entera. Una estrategia que, como explica la presidenta de la Asociación de comerciantes de la zona, Mariló Fernández, siguieron ya el pasado año. Es tal el éxito que el sector de la hostelería ha decidido subirse también al carro, ofreciendo a la clientela «promociones específicas».

Pero no todos se embarcan con tanto entusiasmo. Apunta el representante de los comerciantes de La Falperra a que los comercios locales siguen percibiendo «que esto no va con ellos. Lo ven como algo enfocado a las grandes firmas y marcas para generar esas ventas previas a la Navidad». A esto añade José Salgado que en el barrio de Os Mallos habrá comerciantes que participen, pero «no con la ilusión de otras fechas».

La respuesta de los más jóvenes

Sumarse a las jornadas de ofertas de moda no es la única estrategia que sigue el comercio de proximidad. Para dirigirse al público coruñés, tanto a los más jóvenes como a los «de toda la vida», varias de las agrupaciones consultadas también mostraron su predisposición a explotar el potencial de las redes sociales. A la importancia de Facebook alude José Salgado, que señala «el crecimiento de las ventas por Internet». En ese sentido, en Os Mallos y, pese a la actividad de la propia página de la Asociación en Facebook y en la web Distrito Mallos, el dirigente lamenta que «de cara al viernes 24 no hay planeada ningún tipo de promoción en redes sociales porque no hemos visto a la gente interesada en ello».

En La Falperra, el Black Friday también pasará de puntillas en términos de promoción porque el foco de acción se pospone a diciembre. Concretamente, a la digitalización de los comercios del barrio para afrontar la campaña de Navidad. Entre los proyectos en camino, la creación de una página web que facilite la interacción de propietarios y consumidores y, además, la llegada a la plataforma creada por Mark Zuckerberg. Y ahí es donde Antonio Deus ve aún una asignatura pendiente: «Hay gente a la que debemos educar en el entorno de las redes sociales. En ocasiones, son mayores y no lo han hecho nunca».

La defensa del comercio local

No obstante, los presidentes de todas estas Asociaciones tienen clara una cosa: su potencial no radica en las ventas que genere un día de ofertas importado, tampoco el número de likes que cada semana consigan en Facebook. Su factor diferenciador se palpa en el día a día. «El ritmo de los grandes centros comerciales», defiende Mariló Fernández, «es un ritmo que no queremos tener». Ante la frialdad de las grandes superficies destacan la calidez del trato constante, la confianza que depositan en ellos vecinos cuyos nombres conocen.

En distritos como la Sagrada Familia se echa en falta precisamente esta modalidad de compra. Pero las jubilaciones acompañadas de una falta de relevo generacional no ayudan a que el cierre de locales cese. Os Mallos también contempla cómo los negocios familiares cierran debido a la falta de interés de hijos o hijas a la hora de recoger el guante de sus padres. Pese a lo difícil de la competición contra las grandes superficies, la presidenta de la Asociación de Castrillón, Eirís y Monelos lanza una pincelada de orgullo y optimismo: «Intentamos fijarnos en países donde, hay que recordar, los centros comerciales están cerrando a favor del comercio local». Seguir a los yanquis sí, pero sabiendo que reinventarse no tiene por qué estar reñido con valorar lo propio.

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