Cáritas pone en marcha dos centros para acoger a exreclusos

La entidad prestó ayuda el año pasado a 16 expresidiarios


A Coruña / la voz

Dolores Mantiñán es voluntaria de Cáritas en San Cristovo das Viñas. Hace unos días hablaba sobre la habilitación de la casa rectoral de esta parroquia para acoger a exreclusos, el primero de los cuales ha llegado este fin de semana. «Tras once años en prisión salen muertos de miedo, sin saber qué hacer, perdidos como niños pequeños», decía Mantiñán aludiendo a un caso que habían atendido desde Cáritas.

El emotivo relato de esta voluntaria evocaba a Morgan Freeman, protagonista de la película Cadena perpetua, junto a Tim Robbins, cuando al salir de la cárcel, después de décadas encerrado, en su primer trabajo pedía permiso para ir al servicio. «Les hemos acompañado hasta a hacer la compra», contaba Mantiñán ante el nutrido grupo de personas que, en los locales de la parroquia de San Luis Gonzaga, asistían a la presentación de esta nueva casa de acogida, así como de otros proyectos sociales.

Casa deshabitada

Dolores Mantiñán recordó que la casa rectoral de San Cristovo das Viñas estaba deshabitada y que desde hacía tiempo «la comunidad parroquial» había planteado la posibilidad de darle este uso social, algo para lo que contaron con el apoyo del párroco, Manuel Rodríguez Rodríguez. También aludió a algunas acciones necesarias, como la cesión del inmueble a Cáritas diocesana, «pero ahora es una realidad y este es un proyecto de toda la diócesis».

Con la puesta en marcha de esta casa de acogida se pretende que los ocupantes tengan un lugar donde vivir un tiempo antes de volver a reintegrarse en la sociedad; «no es una vivienda definitiva», matizan los impulsores de la iniciativa. También detallan que para la puesta en marcha de la misma han contado con el apoyo de la ahora denominada unidad parroquial Santa Lucía y San Pablo, donde hicieron varias colectas entre los feligreses para poder costear la habilitación de esta casa rectoral. Aportaciones que en dos entregas sumaron más de 6.300 euros, detalló, y agradeció, Dolores Mantiñán.

Con todo ello, este centro servirá para acoger durante un tiempo dos personas, si bien Cáritas está preparando otro piso, con tres habitaciones, que tendrá el mismo destino y que, según indicaba Pilar Farjas, presidenta de Cáritas Interparroquial «es fruto de una herencia». Con ello serán hasta ocho las personas que podrán acoger en los tres lugares de que disponen. Desde Cáritas indican que durante el año pasado han sido 16 los exreclusos que fueron acogidas por la institución en la ciudad.

Acuden a la Cocina Económica

Una vez cumplida la condena, algunos presos también acuden a la Cocina Económica pidiendo ayuda «porque después de la prisión no quieren seguir sometidos a reglas y normas que les piden en algunos sitios», indican desde la entidad. También detallan que han notado un aumento en las peticiones de ayuda para contar con una habitación, si bien es algo «que hacemos muy puntualmente y en casos muy concretos». Pero, en esta línea, es la única ayuda que prestan, «ya que el servicio que ha puesto en marcha el Ayuntamiento en Monte Alto está funcionando».

Indican asimismo desde la Cocina Económica que hace dos años tuvieron la ocasión de adquirir dos solares, que están en estado ruinoso, pero por el momento no se plantean habilitarlos para dar nuevos servicios distintos a los que vienen prestando en la actualidad, como son los de dar comidas, tanto en la sede como en diversos barrios, servicio de duchas o lavado de ropa, principalmente.

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