La antigua sede de Sanidade dará cabida a asociaciones sociosanitarias en el 2020

Preocupación por la ubicación en enero de varias entidades que pierden sus oficinas en Eirís

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A Coruña / La Voz

La próxima semana será licitada la rehabilitación de la antigua sede coruñesa de la Consellería de Sanidade, situada en la calle Gregorio Hernández. El papel dice que en el primer trimestre del 2020 allí estarán concentradas todas las oficinas de Política Social y Emprego que la Xunta tiene en la ciudad, además de disponer de espacios comunes, como un auditorio con capacidad para más de un centenar de personas, a disposición de las asociaciones sociosanitarias coruñesas.

«Recuperamos para a cidadanía un espazo sen usos desde o 2013 e nun estado evidente de deterioro», destacó Alberto Núñez Feijoo, presidente de la Xunta, durante la presentación del denominado Espazo Amizar. En el acto celebrado en la delegación provincial de la Xunta estuvieron presentes numerosas asociaciones sociosanitarias, que tendrán cabida en este nuevo espacio. Sin embargo, la «esperanza» de las entidades allí presentes contrasta con la incertidumbre con la que conviven estos meses las organizaciones situadas en un inmueble de Eirís de Arriba. En diciembre vence el contrato de alquiler de las instalaciones y todavía no hay alternativas municipales al respecto.

«Nos gustaría tener un espacio físico estable. Estas instalaciones -en Eirís- están bien, pero no nos han comunicado todavía qué va a pasar a partir de diciembre», afirma Carmen López, de Fegerec. En el mismo inmueble está Agal, la asociación de enfermos de lupus. «La iniciativa de la Xunta está muy bien, pero qué hacemos nosotros a partir de diciembre. Ya nos hemos puesto en contacto con Ayuntamiento, Diputación y Gobierno autonómico para buscar una solución», señala Nuria Carballeda.

Las opciones pasan por encontrar un nuevo asentamiento para estas asociaciones o renovar el contrato del inmueble de Eirís, que fue conseguido por el Ayuntamiento y la Fundación Hermanos Tenreiro y sirvió para que numerosas asociaciones abandonasen el antiguo ambulatorio de Elviña, donde trabajaban en condiciones insalubres.

Una rehabilitación sostenible

Las instalaciones de Sanidade cuentan con 5.500 metros cuadrados de terreno, distribuidos en dos edificios -el prisma y el óvalo-, que albergarán distintos usos. Se habilitará una entrada peatonal alternativa desde la propia calle Gregorio Hernández, que permitirá acceder a cualquiera de las dos dependencias.

«Servirá para resolver necesidades sociais e laborais dos cidadáns, concentrando os servizos que se dan noutras zonas da Coruña», señaló el conselleiro. El inmueble agrupará dependencias de Xuventude, menores o inclusión, además oficinas de empleo y formación.

Otro aspecto esencial del proyecto es su carácter eficiente y sostenible. «Traballarase con caldeiras de biomasa para aproveitar os recursos naturais dos nosos montes», señaló Núñez Feijoo. Estas instalaciones reducirán en un 95 % las emisiones de CO2. Además, las celosías que rodearán las estructuras permitirán aprovechar la luz natural en el interior sin provocar molestias por la exposición directa al sol.

Con la rehabilitación «sostible, eficiente, estética e funcional» de la sede de Sanidade, unida a la acometida en Tabacos, la Xunta dejaría de pagar alquileres por sus oficinas en la ciudad. El coste de las obras se cifra en «uns 5,5 millóns» de euros, tal y como ha confirmado el propio Núñez Feijoo. La Administración ahorraría 750.000 euros al año en arrendamientos, por lo que el edificio estaría amortizado «en 6 anos».

Un edificio con visible deterioro que estuvo a punto de ser cuartel de la policía

De las viejas instalaciones de la Consellería de Sanidade solo funciona la estación de evaluación del aire de la Xunta. El resto lleva cuatro años sin prácticamente uso alguno. Solo una pequeña parte es aprovechada por el 061 -que verá independizada su base a partir del 2020-. Hasta ahora, el edificio había caído en el olvido y solo el desprendimiento de cascotes que obligó el pasado año a intervenir a los bomberos volvió a poner en primera plana su deplorable estado.

En enero del 2014 el anterior gobierno municipal anunciaba que las dependencias de Sanidade se convertirían, en el plazo de un año, en un nuevo cuartel de la Policía Local. Se trataba de una de las promesas electorales del PP de Carlos Negreira, que se había comprometido a dotar a los servicios policiales de unas instalaciones más amplias y modernas para saldar lo que calificó en su momento de «deuda histórica» con el cuerpo local.

De aquel proyecto nada más se supo. Todo quedó en una visita a las instalaciones de la que fue conselleira de Sanidade, Rocío Mosquera, para evaluar las posibilidades de la cesión al Ayuntamiento. Con el cambio de color político en María Pita no se produjo ninguna nueva manifestación pública acerca del edificio y del posible traslado de la Policía Local, que hubiese resuelto los problemas de espacio en las dependencias de Orillamar. La Marea dejó claro que no iba a invertir en grandes obras como esta.

Dos días antes de que la Marea se hiciese con la alcaldía se celebró un concurso de ideas con la intención de que se hiciese cargo del proyecto del cuartel, cuantificado en 7,5 millones de euros, un estudio de arquitectura elegido por un jurado. A la convocatoria se presentaron decenas de propuestas, aunque nunca se llegó a fallar.

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