El abandono llega a una zona declarada bien de interés cultural

Las hierbajos y los arbustos colonizan la mediana del paseo y la muralla, y el mobiliario urbano está deteriorado

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A Coruña / La Voz

El castillo de San Antón, del siglo XVI, formó parte, junto con el de Santa Cruz y el de San Diego, de la red estratégica para defender la ciudad. Contribuyó con eficacia ante el ataque inglés perpetrado en 1589. A partir del siglo XVIII esta fortaleza fue reconvertida en prisión. Ahora es la sede del Museo Arqueolóxico coruñés.

Frente a la ciudadela se mantiene en pie lo que queda de las murallas de la ciudad. Sobre todo destaca el último tramo, que rodea el hospital Abente y Lago. Esta parte fue levantada en 1607.

Ambos monumentos están considerados bienes de interés cultural (BIC), pero la muralla y el entorno en donde se ubican «se encuentran en total abandono», contó ayer Alfonso Vidal, un ciudadano que pasea diariamente por la zona y que se considera «un estudioso de toda la zona de O Parrote». «Es una auténtica vergüenza que un área tan visitada por vecinos y turistas se halle en un estado tan lamentable».

Este hombre se presta a acompañar al periodista de La Voz de Galicia a recorrer la zona. La primera señal de abandono se encuentra en la zona ajardinada frente a la valla de La Solana, anexa a la entrada y salida del nuevo túnel de O Parrote.

La mediana se transformó «en una auténtica selva», contó Pucho, un usuario de las instalaciones deportivas. Señaló sobre todo el área verde que colinda con el muro del párking: «Son tan altos los hierbajos que casi superan las nuevas farolas», indicó.

Litoral invadido por arbustos

Continuando el recorrido se puede observar cómo los arbustos nacieron y crecieron entre las piedras de la escollera del paseo marítimo, desde la imagen de la Virgen del Carmen hasta el propio castillo de San Antón. Su altura es tal «que ya supera la cadena ornamental que separa el paseo del mar, e invade la zona de ocio», manifestó Vidal.

Los paseantes también se quejan de cómo se encuentra la zona verde que lleva hasta la fortaleza: «Ya ni hierba tiene. Todo es tierra y cuando llueve esta área se convierte en un auténtico lodazal».

Frente al Castillo se construyó un dique que se adentra en el mar. Sus bancos, donde descansan la gente y aprovecha para hacerle fotos a la fortaleza «están completamente deteriorados. Desde este muelle arranca un pantalán flotante cuya estructura está deshecha, «incluso la barandilla de seguridad que deja de ser efectiva para evitar que alguien caiga al mar», manifestó un pescador.

Una pequeña chalana abandonada en la escollera, un carril bici con baches y una parte de la muralla colonizada por hierbajos de todo tipo. Así encuentran el entorno de dos importantes monumentos sus visitantes.

Paseantes y turistas exigen que se proceda al adecentamiento del área 

El pasado martes atracaron en el puerto dos grandes trasatlánticos en los que navegaban casi siete mil personas, entre pasajeros y tripulantes. Fueron muchos los que hicieron el recorrido desde O Parrote hasta la torre de Hércules utilizando el paseo marítimo.

«Un nutrido grupo de viajeros criticaban el mal estado en que se encuentra este tramo hasta la llegada al Oceanográfico», explicó María Isabel López, que ese día iba paseando con su perro, «y les fui explicando lo que significó el castillo y las murallas para el desarrollo de nuestra ciudad», contó.

Los que se autodenominan «los de la ruta del colesterol», también criticaron «cómo se encuentra» esta zona. «El abandono es total», indicó Juan Carlos, que también pide que se vigile a la gente que pesca frente a la Virgen del Carmen y bajo la torre de control «porque dejan todo lleno de porquería y de malos olores».

Exigen a las Administraciones que procedan al adecentamiento de la zona. 

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El abandono llega a una zona declarada bien de interés cultural