¿Revivirá Elviña con la nueva excavación?

Los arqueólogos regresarán al yacimiento tras más de 20 años de proyectos fallidos


A Coruña / La Voz

En las visitas de escolares al castro de Elviña los alumnos han tenido que apartar hierbajos y maleza para transitar por parte del recorrido. En los últimos días se llevó a cabo una limpieza. Esto se les contaba esta semana a los visitantes de un yacimiento al que dentro de unos días volverán los arqueólogos. Será dentro de una nueva campaña de excavaciones que ha sido adjudicada por el Ayuntamiento a la empresa Desarrolla, según recoge el gobierno local en su página web.

El principal objetivo de esta campaña, detalla la propuesta de la firma adjudicataria, es la consolidación de unos restos arqueológicos para los que en los últimos veinte años se han ido elaborando diversos planes, y para los que los distintos responsables de las Administraciones local y autonómica han ido anunciando una y otra vez el consabido: «Vamos a hacer...».

Sin embargo, en lo fundamental, el castro de Elviña sigue siendo deudor de los trabajos llevados a cabo en su día por Luis Monteagudo, descubridor de la llamada casa de la Exedra; los de José María Luengo, que encontró lo que se bautizó como el tesoro de Elviña, y los de Felipe Senén, que entre 1979 y 1985 limpiaba y consolidaba el yacimiento, además de plantear que el futuro de este pasaba por el hecho de que los terrenos fuesen de dominio público.

Árboles entre los muros

La limpieza será también ahora una de las tareas que afrontarán los arqueólogos con delicadas labores como las señaladas en el proyecto con la denominación de «retirada tocón». En cinco puntos de estos restos, casi todos ellos muros de piedra, nacieron en su día árboles que fueron alcanzando unas dimensiones más que notables y, aunque posteriormente fueron talados, las raíces quedaron incrustadas entre las piedras; ahora es necesario retirar estos restos y reconstruir los muros que en su día delimitaban el castro. Esta fusión de piedra y raíces es una de las imágenes que sigue sorprendiendo a los visitantes.

La labor fundamental que plantea este proyecto de restauración es la de consolidar las excavaciones que se fueron haciendo en los últimos años, además de reintegrar los empedrados y devolver a su origen algunas de las estructuras que han sido modificadas en distintas actuaciones anteriores.

Son ya veinte años de grandes proyectos fallidos, a pesar de pequeñas iniciativas en el medio. En la última excavación, hecha hace tres años con la participación de una veintena de profesionales, uno de los principales hallazgos fue el de una nueva puerta de entrada al recinto que está en la ladera que da hacia la tercera ronda; esta vía de acceso es de una mayor monumentalidad y por ello más importante que las dos anteriores. Este será otro de los puntos donde volverán a trabajar los técnicos, con el fin de completar la estructura de dicha puerta y llevar a cabo en el entorno lo que denominan técnicamente perfilado de las excavaciones. Es algo que Fidel Méndez, entonces director de la intervención arqueológica, había anunciado en una conferencia en la Domus. Entonces había indicado que sería necesaria una segunda tanda de trabajos con el fin de ahondar en la importancia de los restos, así como en el papel del nuevo vial, que serviría de comunicación en el interior del castro.

Las últimas excavaciones también habían dejado al descubierto una zona donde los habitantes del poblado realizaban en su día trabajos metalúrgicos. Aunque este dato se confirmó por los restos encontrados en el lugar, los arqueólogos eran entonces cautos y decían que necesitaban obtener más información porque no estaba claro «ni el tipo de labor que se hacía ni los metales que se trataban».

Otro de los hallazgos fue el de un empedrado que está en uno de los accesos al centro del castro, «que podría significar que había una semiplaza, como un lugar de distribución», detallaban los responsables de la intervención.

Restos pequeños y terrenos

Y junto con las diversas estructuras del que fue en su día el más importante poblado castrexo del norte de Galicia, los últimos trabajos en Elviña también habían hecho posible localizar restos, todos ellos de pequeño formato, que habían sido identificados para un estudio posterior. El siguiente paso es la divulgación, tanto de la importancia de esos restos como de las estructuras más importantes del yacimiento. Para ello, la próxima intervención prevé el relleno de áridos en algunas partes, con el fin de proteger los restos y, al mismo tiempo, hacer posible las visitas sin perjudicarlos.

Otra cuestión que sigue coleando en el castro del Elviña es la de la propiedad de los terrenos, ya que se han planteado varios recursos a las expropiaciones de algunas parcelas. Incluso uno de los afectados presentó este año, sin éxito, una alegación a los presupuestos municipales para pedir que le abonaran una mayor cantidad por los terrenos expropiados.

Un plan elaborado en el 2014 con una inversión de más de 623.000 euros

«Proyecto arqueológico. Excavación del Castro de Elviña. Campaña 2014». Esto dice el proyecto del área de Infraestruturas del Ayuntamiento coruñés que ha sido adjudicado a la empresa Desarrolla Obras y Servicios. Es una de las tres que se presentaron para la ejecución de unos trabajos que están presupuestados en 623.513 euros y que se desarrollarán durante los próximos ocho meses. Las previsiones para el desarrollo de las obras son que durante los primeros cinco meses se centren en tareas sobre el terreno, mientras que los tres restantes estarían dedicados a la datación y estudio de los materiales que se puedan encontrar y, sobre todo, a la elaboración de los informes técnicos sobre la situación en que se encuentra el yacimiento arqueológico.

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