Cien extranjeros fueron expulsados del país por cometer delitos en la provincia

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

Los últimos deportados son un argelino y un senegalés que atracaron sendos bares

01 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Al extranjero que comete un delito castigado con una pena de entre uno y siete años de prisión se le brindan dos posibilidades: cumplir la pena en la cárcel como cualquier otro ratero o abandonar España y no volver a pisarla hasta diez años después. En la mayoría de las ocasiones, ya ni se le pregunta al reo. Es el juez es el que decide ponerlo en un avión de vuelta a casa. Lo dice el Código Penal y no son pocos los delincuentes de otros países que prefieren la expulsión. Se da mucho con los integrantes de las bandas organizadas y especializadas en los robos en viviendas. En cuanto son detenidos, cuentan fuentes policiales, los malandros saben que la cárcel no será su destino y que no serán castigados por sus fechorías porque la ley les permite regresar a sus países y luego probar suerte en cualquier otro Estado. Hay otras 193 naciones en el mundo para elegir.

El año pasado, cerca de un centenar de extranjeros condenados por la Justicia en la provincia coruñesa fueron expulsados por los jueces. Las cifras que se manejan en el 2017 son prácticamente las mismas. Los dos últimos en volver a su tierra a la fuerza o porque así lo solicitaron sus abogados a la Fiscalía, son el argelino Kamel Kharchi y el senegalés Alioune Wade.

El primero de los delincuentes fue condenado por el Juzgado de lo penal número 5 de A Coruña hace dos semanas a cuatro años de cárcel por agredir con una botella y atacar al propietario de un bar de la calle Orillamar con un cuchillo para robarle. El juez, en el fallo, dijo así: «se sustituye la pena de cárcel por la expulsión del territorio español».