Disparos y perros de caza a escasos metros de parques infantiles

Los vecinos denuncian la cercanía de un tecor a las viviendas, pero los cazadores aseguran que cumplen con la ley actual


A Coruña / La Voz

Cuando se comenzó a edificar en el monte de Feáns, los terrenos que hoy ocupa Novo Mesoiro se encontraban dentro del coto de caza San Fernando-Vicente. Con el paso del tiempo, parte de la población de este barrio comenzó a denunciar la cercanía entre el tecor y las viviendas o zonas recreativas. En la actualidad, existe un conflicto abierto entre los vecinos, la sociedad de cazadores y la asociación animalista Libera, que ha reunido 2.000 firmas para alejar el espacio habilitado para esta actividad.

«Cuando íbamos a correr por el monte, comenzamos a escuchar ruidos y nos dimos cuenta de que eran los cazadores. Es una pena, porque solíamos ir con nuestros hijos por esos caminos», afirma Fátima Ramos, vecina de la calle Ribeira Sacra, que es partidaria de alejar el tecor del barrio. De la misma opinión es Fátima Rodríguez, que juega con sus retoños en la cancha de baloncesto que hay junto al coto. «A mi perro le llegaron a atacar los de los cazadores», relata la vecina de Novo Mesoiro, que también ha dejado de frecuentar esos senderos. «Aunque se ponga un letrero, a la gente le va a dar igual. Está muy pegado a las casas y los parques», señala.

No todos los vecinos continúan teniendo quejas hacia este espacio. «Hace dos o tres años sí que se notaba la presencia de los cazadores. Incluso aparcaban aquí -junto a la cancha de baloncesto de Ribeira Sacra- y los podías ver con los perros, preparándose», afirma Eloy Teixeira, otro residente de la calle más próxima al tecor. Asegura que en la actualidad «apenas causan molestias». «Creo que las protestas que hubo en los últimos años sirvieron para que se alejasen», señala.

En la zona donde comienza el sendero que conduce al monte había un letrero que indicaba que se trataba del tecor San Fernando-Vicente. «Desapareció hace un tiempo», afirma Eloy Teixeira, justo antes de descubrir los restos de este cartel entre unos matorrales del lugar mientras paseaba a su perro.

Desde la sociedad de cazadores se ha pedido «respeto por y para todos», señalando que la época de caza menor solo afecta a «27 o 28 días al año», entre octubre y enero. Esta agrupación argumenta también que realiza su actividad dentro de la ley. «Nosotros ya tenemos definido lo que es una zona de seguridad y no creo que este sea un caso especial», afirma el presidente de la Federación Galega de Caza, Javier Nogueira. El dirigente asegura que no conoce la problemática concreta de este caso, pero que «mientras se respeten las distancias, no debería haber problemas». «Hay gente que tiene especial interés en generar problemas con nuestra asociación, pero nosotros solo buscamos convivir pacíficamente con todos», concluye.

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