La abstención del PSOE evita que el pleno repruebe al edil de Urbanismo

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

El PP lanzó la propuesta por sembrar dudas sobre los funcionarios. La corporación aprobó cambios en el PGOM para la residencia universitaria y el traslado del campo de la Grela

07 mar 2017 . Actualizado a las 11:35 h.

«Reprobar. No aprobar, dar por malo», dice el diccionario de la Real Academia Española. Hasta ayer, el PSOE parecía reprobar las palabras del concejal de Urbanismo, Xiao Varela, cuando dijo: «Entendo que é difícil que os que levan traballando dunha maneira determinada na cidade, baseándose na manga ancha do Concello e no traballo directo con certos funcionarios que eran máis permisivos, agora, cando lles dicimos que teñen que cumprir as mesmas normas que o resto, pois se revolvan e lles custe». Parecía que el PSOE las reprobaba porque su portavoz, José Manuel García, le exigió rectificar; y porque la exportavoz, Mar Barcón, pidió que concretase la acusación contra los funcionarios o dimitiese. El PSOE no estaba solo. El sindicato CIG reprochó a Varela que ocultase su «inoperancia» tras esas acusaciones. El BNG también le exigió una rectificación. Varias asociaciones de empresarios también criticaron sus afirmaciones. Pero ayer el PSOE dio otra marcha atrás.

El PP presentó una moción para que el pleno reprobase a Xiao Varela por no haber rectificado. La propuesta, al ser una moción, solo habría tenido peso simbólico. Pero el Partido Socialista anunció que no apoyaría ese punto de la moción, solo el segundo que instaba al alcalde a tomar medidas para mejorar el funcionamiento del área de Urbanismo.

El PP planteó la retirada del primer punto de la moción, pero el alcalde se negó, y rechazó consultar al secretario sobre la legalidad de hacer esa modificación, lo que luego llevó a Rosa Gallego a comparar su dirección del pleno con «una dictadura».

Así que el PSOE se abstuvo -y el BNG votó en contra-, a pesar de que la exportavoz Mar Barcón había hecho antes un discurso muy crítico con Varela, señalando que sus palabras equivalían a una acusación de prevaricación a los funcionarios, e instándole a denunciar; además de reprochar al gobierno que repartiese entradas a los funcionarios para ir a una fiesta en un local hostelero propiedad de un conocido constructor. Se abstuvo a pesar de que el edil José Manuel Dapena consideró después sus palabras «una frivolidad que pone en duda la honorabilidad de los funcionarios». Se abstuvo a pesar de que en su turno de palabra, Varela situó el edificio antes conocido como Conde de Fenosa -tramitado por gobiernos socialistas- como el ejemplo «máis vergoñento» de los problemas urbanísticos de la ciudad, de que vinculó a Barcón con esas dificultades, de que les acusó de hacer perder al Ayuntamiento «entre tres e catro millóns ao ano en sentencias xudiciais» urbanísticas, y de que reiteró que ahora «rematouse a manga ancha».

De paso reprochó al PP una supuesta «trama de enchufes» y les recomendó que vayan a dar lecciones a la cárcel de Soto del Real, y luego les acusó a ellos y al PSOE de lastrar el futuro de la ciudad por la gestión urbanística de los gobiernos anteriores.

Por carga política, ese fue el punto clave del pleno. Por carga administrativa, la acción se concentró en los dos primeros puntos del orden del día, la aprobación definitiva de cambios en el plan general que permitirán convertir el Calvo Sotelo en residencia universitaria, en colaboración con la Diputación, y la construcción de nuevos espacios deportivos en la Grela, fábrica de armas y Eirís, con el fin de ampliar la fábrica de Estrella Galicia.

Durante el debate, el popular Martín Fernández Prado acusó a Varela de haber dado licencia de obras para la residencia sin tener todavía el cambio de planeamiento aprobado. El edil de Urbanismo aseguró que «dende o Concello non temos constancia» del inicio de las obras. Cabe señalar que en la fachada del edificio hay un cartel de la Diputación anunciando el inicio de los trabajos en el 2017 con un presupuesto de algo más de 2,5 millones de euros. Además, el gobierno de la Diputación ha visitado las obras. Cuando se lo reprochó, Varela acusó a Fernández Prado de ser un «especialista en cambiazos», por su gestión como anterior edil de Urbanismo.

Las terrazas y la cárcel

Por otra parte, en una respuesta al BNG, el concejal de Mobilidade Sostible anunció que en abril el gobierno local empezará a delimitar el espacio máximo de las terrazas de locales de hostelería.