Donativo de 11.000 euros para las clarisas

Las monjas pidieron ayuda para sacar la humedad del convento y la obra está hecha


A Coruña / la Voz

Han pasado más de 500 anos desde que el papa Alejandro VI fundó el convento de Santa Bárbara, aunque de su primitiva arquitectura solo se conserva el relieve situado sobre el portón de entrada y que da a la emblemática plaza de las Bárbaras. Hace alrededor de un año, en la puerta de madera que da acceso a la capilla, las monjas clarisas que ocupan el convento habían colgado un cartel en el que destacaba una cifra: 11.000 euros. El texto completo decía así: «La pared de la iglesia tiene mucha humedad. Se levanta la pintura. Es necesario arreglarla. Su coste es muy elevado para nosotras, 11.000 euros. Agradecemos humildemente su ayuda. Dios le bendiga».

El mal estado de las paredes de la iglesia era evidente, pero las monjas, además de pedir ayuda, habían solicitado el parecer de los expertos: «Nos pidieron un presupuesto y nosotros se lo dimos», explica Luis Alonso, de la empresa Acuasec, una firma especializada en tratamientos contra la humedad.

Y poco a poco las monjas fueron reuniendo la cantidad necesaria para hacer las obras y, por el mismo método por el que habían pedido ayuda, dieron a saber que la iglesia iba a estar cerrada las tres semanas necesarias para llevar a cabo la necesaria reparación.

Desde Acuasec explican que con estas obras se trataba de «erradicar la patología de absorción de humedad por capilaridad, visible en varios de los muros de carga». También recuerdan que se trata de «un edificio del siglo XV que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo hasta su situación actual». La inyección de un compuesto para evitar que la humedad suba desde el suelo por las paredes se hizo hasta la altura del zócalo pétreo, «a fin preservar el mismo y no alterar la estética del conjunto», detallan.

Abierta 23 horas al día

Durante la ejecución de estas obras, «todos los elementos del mobiliario y elementos históricos fueron cuidadosamente protegidos y retirados para garantizar su perfecta conservación», detallan desde la empresa, en una explicación que acompañan de las imágenes tomadas durante todo el desarrollo de las obras. Señalan asimismo que esta no ha sido, ni mucho menos, la primera reparación de este tipo en una construcción histórica que lleva a cabo esta firma especializada en el tratamiento de las humedades.

La renovación del interior de esta iglesia de las bárbaras ha coincidido con la elección de la misma como la primera capilla de Galicia de Adoración Perpetua, lo que supone que el templo está ahora abierto durante 23 horas al día (de siete a ocho de la tarde está cerrada porque es cuando las monjas, de clausura, hacen la limpieza de la capilla). Esto hace que decenas de personas participen a diario en los diferentes turnos, habitualmente de una hora cada uno, en esta iniciativa que promueve, a petición del papa Francisco, la Comunidad de Misioneros de la Santísima Eucaristía.

La última que profesó los votos fue una religiosa procedente de Senegal

Cerca de la medianoche, una ambulancia llegaba a la plaza de las Bárbaras. Los técnicos bajaban a una monja, mayor, en silla de ruedas. Acababa de recibir el alta en el hospital donde había estado unos días. La acompañaba una joven religiosa de color. Y es que las clarisas son una comunidad de clausura formada por monjas de muy diversas edades. A las que llevan años en el convento se unen otras jóvenes, como es el caso de tres senegalesas, una de las cuales profesó los votos hace unos meses, en una ceremonia pública que tuvo lugar en la iglesia que acaban de reparar. Entre las nuevas vocaciones también se encuentra alguna mujer de la comarca coruñesa que abandonó su profesión para entrar a formar parte de esta comunidad de casi veinte religiosas.

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