De la Sagrada Familia, a dirigir la Cruz Roja en Colombia

Javier Manteiga, jefe de la delegación de la oenegé en el país sudamericano, inaugura esta tarde el ciclo «Café con cooperantes»


Está a punto de cumplir 45 años y casi la mitad de su vida la ha dedicado a la cooperación internacional. «He perdido la cuenta de los países en los que he estado. Viviendo, en Guatemala, Honduras, Colombia, El Salvador, Perú... Pero he tenido la fortuna de conocer todos los países de América del Sur y de Centroamérica gracias a mi trabajo», comenta en los estudios de Radio Voz Javier Manteiga, un coruñés de la Sagrada Familia que en la actualidad es jefe de la delegación de la Cruz Roja Española en Colombia. Hoy, desde las ocho de la tarde, en la sede de la organización, será el primer ponente del ciclo Cafés con cooperantes, con los que «pretendemos acercar a la ciudadanía el trabajo que llevamos a cabo en países en conflicto o en vías de desarrollo», explican. Javier recuerda cuando era un niño y veía pasar las ambulancias con la cruz roja, cuando en 1995 se fue por primera vez a Colombia para ver si le gustaba. «Me di cuenta de que era lo mío, de que me había enamorado del trabajo de la Cruz Roja en el exterior», relata. Vive en un país que intenta superar una guerra eterna. «El problema del conflicto es que ha dejado muchas cosas marcadas. Colombia ha mejorado, pero estamos en zonas donde hay personas que hace diez años que no van al médico y hay cifras altas de mortalidad infantil. Nosotros intentamos ayudar a los voluntarios y a las autoridades colombianas. Como dice un colega mío, Colombia no tiene un problema de hambre, tiene un problema de protección. La violencia de estos últimos años ha roto familias y ha desplazado a mucha gente», analiza este voluntario coruñés, que dice que no pasa miedo. «Se pasa respeto, hay momentos de tensión, pero la palabra no es miedo. Miedo habrá pasado mi compañero Juan Carlos, que estuvo secuestrado en Afganistán», asegura Javier, que no echa de menos venir de vacaciones a A Coruña «porque allí me sigo levantando cada mañana muy motivado. Soy más útil que aquí». Hoy hablará de su día a día, y el sábado regresará a Colombia. Hasta noviembre no viajará a su tierra. «Vendré para la jubilación de mi madre, que también trabaja en la Cruz Roja».

Veinte años después

En la siguiente historia también existe un componente solidario. Julián Tur es un vecino de Tui, gran seguidor del Dépor y padece una discapacidad intelectual. El día de Reyes recibió el regalo más especial, la invitación del Deportivo para acudir con su familia a un partido de Riazor. El sábado estuvo viendo el encuentro contra el Villarreal y se lo pasó en grande, veinte años después de su primera visita. Sí, porque su vecino José Ángel López fue el que se encargó entonces y ahora, dos décadas después, de escribir al club para contar la historia de Julián.

Bendición con frío

En una tarde cada vez más gélida, y como sucede cada 17 de enero, coruñeses y sus mascotas se acercaron a la iglesia de la Orden Tercera con motivo de la festividad de San Antonio. Hay que decir que la mayoría de Antonios lo celebran el 13 de junio. Lo que hace diferente esta celebración es que ayer, tras la misa hubo bendición de animales. De grandes compañeros.

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