Fútbol de ataque en María Pita


El gol del año en A Coruña no es ninguno de los que haya podido marcar el Dépor en el estadio de Riazor, ni una de esas maravillas a las que nos tienen acostumbrados Messi o Ronaldo. No, el gol del año lo marcaron hace una semana los chavales de la Sociedad Deportiva Eirís en la plaza de María Pita, donde desplegaron su mejor juego de ataque contra la exasperante burocracia político-administrativa que los tuvo desatendidos un año entero. Unos ladrones robaron en su día el cable eléctrico del campo de Eirís, y los chavales apenas podían entrenarse porque no veían ni el balón.

Los meses de oscuridad se los pasaron técnicos y directivos del club reclamando infructuosamente al Ayuntamiento que los escuchase, hasta que no aguantaron más y pasaron a la ofensiva programando un entrenamiento en plena plaza de María Pita con el que metieron a los administradores de la ciudad un gol por la escuadra y desde el centro del campo.

Entonces, sí. Al verlos de chándal junto al consistorio bajaron en tropel los munícipes para intentar contrarrestar lo inevitable con una férrea defensa, buscando el contragolpe para marcar al menos el gol del empate. Así llegó el clásico «no hagáis esto, busquemos entre todos la mejor solución...». Pero ya era tarde y el disparo municipal salió desviado, o como diría el mítico Alfredo Di Stéfano, así no se le mete gol «ni al arcoíris».

«Llevamos un año pidiendo que nos escuchen, y lo hacen ahora porque venimos dispuestos a entrenarnos en María Pita. Pues precisamente por eso seguiremos adelante», argumentaron los integrantes del Eirís, que decidieron entonces empezar a trotar... por fin con algo de luz.

Y es complicado detener un chut como ese, especialmente para un equipo de gobierno que ha hecho de la reivindicación en la plaza pública su piedra fundacional. El lugar elegido para esta protesta es por antonomasia el ágora coruñesa; es decir, la asamblea de los antiguos griegos, el epicentro de la vida social y el escenario del debate político. Allí se esforzó por visibilizar su problema este modesto club de fútbol, con la prensa como testigo para inmortalizar el momento.

Pero el partido no había terminado aún. Dispuestos a conseguir un segundo tanto, entrenadores y jugadores del Eirís explicaron que volverían si no se resolvía lo de la iluminación del campo. Al final parece que no será necesario ese retorno al verde de María Pita. En unos días ya tenían sobre la mesa el compromiso municipal, que confían en que no se quede en un amago, en simple ¡uy!, en uno de esos disparos que pasan rozando el poste y a los que aludía también don Alfredo en otra de sus célebres frases: «Uh, ¡qué buen tiro, si entra es gol!».

Por ALFONSO ANDRADE coruñesas

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