La Xunta propone una reunión urgente para revisar la obra del colegio Ramón de la Sagra

Los padres piden aplazar la reforma a períodos no lectivos


a CORUÑA / LA VOZ

La perseverancia de los padres del colegio de infantil y primaria Ramón de la Sagra ha permitido la revisión del plan que la Xunta había trazado para las obras de reforma del centro. Después de la mediación de las concejalías de Urbanismo y Educación a petición de los padres, pero sobre todo de un informe remitido a la Consellería, en el que las familias aportaron abundante documentación sobre las condiciones de seguridad en que se están ejecutando las obras y los efectos sobre la comunidad escolar, ayer el secretario xeral técnico de Educación, Jesús Oitavén, hizo llegar a la AMPA su voluntad de celebrar una reunión urgente para resolver un conflicto que se ha ido complicando día a día.

A las quejas iniciales por la falta de garantías que, según los padres, rodeaba el plan para retirar las cubiertas de amianto -un mineral cancerígeno utilizado de forma masiva durante décadas por la marca Uralita y prohibido hace más de diez años en la Unión Europea- se sumó, en el plazo de ocho días, un disgusto general por cómo se estaban ejecutando los trabajos, que absorben la inversión más alta de la Xunta en los colegios de la ciudad, 600.000 euros, financiados en el 80 % por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).

Radiales en la ventana

«La circulación de los camiones que transportan los materiales se realiza a través de un patio en el que, de forma simultánea, algunos niños juegan. Se ha observado a operarios realizando trabajos con radiales en ventanas de aulas con niños en clase. El nivel de ruido no parece compatible con la actividad lectiva, ni siquiera con una comunicación básica, y estos trabajos han generado una gran cantidad de polvo, que ya ha provocado la agudización de patologías de base en algunos niños, como hiperreactividad bronquial y dermatitis atópica», detalla el escrito elaborado por las familias. El miércoles un niño tuvo que ser trasladado a Urgencias con una crisis respiratoria, y en nueve días desde el inicio de las obras la Policía ha acudido al centro en varias ocasiones. «Esto ya no son conjeturas de unos padres asustados», sostienen las familias.

Los acontecimientos motivaron a mediados de semana una votación en el seno de la AMPA para decidir una estrategia unitaria a seguir. El 83 % se manifestó a favor de exigir que la reforma, que debería haberse ejecutado en verano, según recoge la ficha descriptiva, se lleve a cabo en períodos no lectivos (fines de semana, puentes, Navidad y verano), y también que se revise una parte del proyecto que ordena tapiar ventanas del ala sur del edificio, restando la eficiencia energética que pretende (y por la que ha recibido financiación europea) y en contra de la opinión de los profesores desde el punto de vista funcional.

A partir del lunes los niños deberán asistir a actividades extraescolares en dos centros cercanos para dejar vacío su colegio por las tardes y que los operarios puedan retirar las planchas de amianto. Los padres niegan la mayor, pero confían en que la reunión con Educación traiga la solución. «Lo único que se pide es algo que apela al sentido común, porque ejecutar una obra de esta envergadura sin poner en riesgo la salubridad y seguridad de la comunidad escolar resulta incompatible», afirman.

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