El banco de pelucas recluta aprendices

La Unidad de Mama proyecta que alumnos del instituto de Someso hagan prácticas en el servicio

El banco de pelucas ha atendido ya la petición de más de 550 mujeres enfermas de cáncer.
El banco de pelucas ha atendido ya la petición de más de 550 mujeres enfermas de cáncer.

A Coruña / la voz

La Unidad de Mama del Chuac, ubicada en el Hospital Abente y Lago, da un paso más en el camino abierto a finales del 2009, cuando puso en marcha uno de los primeros bancos de pelucas del país, y trabaja ya en un proyecto para que alumnos de los ciclos de Formación Profesional de Peluquería y Estética del instituto de Someso realicen prácticas en este departamento que ha ayudado ya a que más de 550 mujeres se enfrenten al cáncer con otra imagen ante el espejo.

«Estamos en conversaciones con el instituto para que los alumnos roten por el banco de pelucas», explica Carmen Cereijo, enfermera gestora que se encarga del seguimiento de los procesos de cáncer de mama. La idea es que los estudiantes, siempre tutelados por un profesor, colaboren en el mantenimiento del banco de pelucas y al mismo tiempo «aprendan cómo hablar y tratar a las pacientes oncológicas», señala. Para ello, tanto la gerencia del Chuac como la dirección de Someso están estudiando «la fórmula para realizar un convenio de colaboración».

El banco de pelucas es solo uno de los valores añadidos de la Unidad de Mama, que sigue recibiendo donaciones de pelucas «incluso desde fuera de Galicia» de personas o familias que ya no las necesitan y que ahora ve como «hay gente que nos llama porque quiere colaborar donando pelo». En estos casos, el equipo remite a Mechones Solidarios, una red de peluquerías que lo recoge y elabora pelucas más económicas para las enfermas.

«Nuestra idea es que el programa de yoga llegue a todos los pacientes oncológicos»

La implicación social forma parte de la filosofía que guía la labor de la Unidad de Mama, un departamento que tiene el trabajo en equipo por bandera, busca deliberadamente sumar apoyos de todos los ámbitos y que concibe la salud de manera integral, no solo desde el punto de vista de la asistencia clínica, sino como un todo en el que «debemos atender también el entorno psicosocial de la paciente y de su familia», subraya Cereijo.

Son múltiples las iniciativas en este sentido que se llevan a cabo para prestar la mejor atención a los 450 casos de cáncer de mama que cada año llegan a la unidad, desde el inexcusable apoyo psicológico a las enfermas, hasta la conexión con el servicio de Trabajo Social para atender las necesidades crecientes en épocas de crisis. «Ahora mismo hemos puesto en contacto a dos pacientes que reciben apoyo económico de la Asociación contra el Cáncer y en otros casos contactamos para que reciban ayuda a domicilio, porque cada vez más personas viven solas», explica.

En su programa de humanización han impulsado otras acciones paralelas, como la simple mejora estética de la sala de espera con un mural elaborado por David Garone, o las clases de yoga, gracias al apoyo de Asotrame y la cesión del aula de Náutica de la UDC, del que ya se benefician 50 pacientes y que «nuestra idea es que llegue a todos los pacientes oncológicos, no solo a las enfermas de mama».

En todo ello buscan además que las enfermas se impliquen, como con la exposición que anualmente organizan con imágenes de las afectadas y que este año saldrá del patio del Abente y Lago para exponerse en la Casa da Cultura de Durán Loriga con fotografías, además, que en esta ocasión realizarán otros jóvenes, los alumnos de la Escuela Pablo Picasso.

Finalista en los Premios Hospital Optimista

El proyecto de la Unidad de Mama con las iniciativas de humanización y apoyo psicosocial que desarrolla se presentó bajo el título Mejoramos juntos a los Premios Hospital Optimista fallados en el Colegio de Médicos de Madrid. En él se incluyó desde el banco de pelucas a la guinda del pastel o pigmentación del pecho para las mujeres operadas, el programa de yoga o las exposiciones con las enfermas. Fue seleccionado entre los diez finalistas de un certamen al que concurrieron más de 150 iniciativas de centros de toda España. «Es un reconocimiento al trabajo y, además, nos permite ver y aprender de lo que se hace en otros sitios», señalan desde el comité de mama del Chuac. 

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