Las restauración de viviendas en el barrio contrasta con los edificios que se venden incluso en el Parrote
16 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Es una herencia de hace muchísimos años y los dueños quieren deshacerse de ella porque ahora mismo no da más que gastos». Esta es la razón que apuntan los propietarios de uno de los edificios de la Ciudad Vieja que está a la venta. En este caso, las cuatro plantas del inmueble están habitables y «después de mucho tiempo» los propietarios lo pusieron a la venta hace casi un año. No ocurre lo mismo con otro de los edificios de este barrio que también está a la venta pero no parece que pueda habitarse. Se trata del número 29 de la calle Puerta de Aires que hace un tiempo, el 18 de septiembre de 2010, se había incendiado. «El dueño se murió y no vivía nadie en el edificio», apuntaba entonces un vecino, mientras otros constataban que en ocasiones entraban okupas en el mismo. Ahora, el cartel que anuncia la venta del inmueble presenta la misma como «oportunidad».
En el recorrido por la Ciudad Vieja contrastan las obras de rehabilitación que se están llevando a cabo en varios inmuebles, o los edificios que ya han sido restaurados durante los últimos meses, con otros que están en venta.
Si bien es cierto que en el barrio se pueden ver bajos o pisos con el cartel «Se vende», uno de ellos en la renovada calle Tabernas, sorprende la oferta del número de edificios enteros, uno de ellos en el renovado Paseo de la Dársena. Es la construcción más estrecha de este vial y luce carteles de venta en casi todos los pisos.
También en otra zona emblemática como es la plaza de Azcárraga se oferta un inmueble, cuya fachada lateral da a la Plaza de la Constitución y su parte superior no ofrece un estado especialmente atractivo. Las edificaciones del entorno de la plaza de Azcárraga se han ido recuperando en los últimos años y esta es una de las más deterioradas. Un arquitecto que tenía su estudio en este lugar aseguraba que si esta zona, y la Ciudad Vieja en general, estuviera rehabilitada «mucha gente querría vivir aquí». Por ahora, este barrio se mueve entre la rehabilitación y la venta de edificios.