Medio ambiente Entidades públicas y privadas luchan por la conservación de los ecosistemas fluviales

Mapa con los cauces fluviales que atraviesen las comarcas coruñesa y betanceira.

Si Galicia es la tierra de los mil ríos -como la bautizó Otero Pedrayo-, las comarcas coruñesa y betanceira podrían ser las de los quinientos, a tenor de los numerosos encoros, afluentes, regatos, riachuelos, arroyos y demás componentes de la red hidrográfica local que pueblan el mapa geográfico. Son los más conocidos el río Mero (que atraviesa Oleiros, Culleredo, Cambre, Bergondo, Abegondo y Oza-Cesuras), el Mandeo (Sobrado, Curtis, Aranga, Irixoa, Paderne, Betanzos y Bergondo), el Barcés (Abegondo, Carral y Cerceda), el Valiñas (Culleredo y Cambre), el Brexo (Cambre y Carral), el Monelos (A Coruña) y el Mendo (Coirós, Betanzos y Oza-Cesuras); pero también el Deo (Curtis), el Loba (Oleiros), el Govia (Abegondo), el Xaralleira (Bergondo), el Lambre (Paderne, Monfero, Irixoa, Vilarmaior y Miño), el Vexo (Coirós), el Minatos (Coirós), el Bolaños (Arteixo), el Baxoi (Monfero, Vilarmaior, Vilasantar y Miño), el Cambás (Aranga) o el Zarzo (Irixoa). 

La lista de ecosistemas fluviales que aglutina esta zona es tan larga que resultaría difícil de memorizar para un chaval de primaria. Solo el Mandeo -desgraciadamente famoso por las inundaciones que provoca cuando hay crecidas- tiene ocho afluentes, y el Mero, otros tantos. Sin embargo, la clase de geografía resulta más fácil si nos fijamos en puntos concretos. Sirva de ejemplo la desembocadura del río Baxoi en la playa Grande de Miño. Poco antes de llegar a ese punto, forma un esteiro conocido como O Xuncal por la profusión de esta planta. Es el mismo río que pasa por debajo del puente medieval que forma parte del Camino Inglés a su paso por este concello. 

Además del papel que juegan las distintas Administraciones públicas para la calidad de los ríos -léase concellos y Xunta a través del organismo Augas de Galicia-, asociaciones ecologistas, culturales, vecinales y comunidad escolar llevan años realizando por su cuenta trabajos de limpieza, protección y cuidado de la biodiversidad de nuestra red hidrográfica. La organización Adega puso en marcha el Proxecto Ríos, que integran 322 grupos de voluntarios en toda Galicia, de los que un 40 % están en la provincia de A Coruña. Y dos veces al año, en colaboración con los alumnos y el personal de la Universidade da Coruña, sus miembros realizan una inspección del río Lagar, que atraviesa el campus de Elviña. 

La conciencia ambiental de la sociedad es cada vez mayor. A tanto llega en algunos casos que, por ejemplo, en la oficina de participación ciudadana del concello de Cambre surgió la idea de promover una especie de voluntariado ambiental. Estos ecológicos vecinos se encargan de estudiar, desde hace cuatro años, varios tramos del río Mero, desde el curso alto hasta su desembocadura en el embalse de Cecebre. Según Paco Bañobre, coordinador del Proxecto Ríos de Adega, que colabora con ellos, por su trabajo se ve cómo «vaise deteriorando o río ata que chega ao encoro». Esta es, por desgracia, la tónica general. La mayoría de las veces, «mais do 80% do río está en bo estado de saúde. O problema é cando atravesa un gran núcleo de poboación. O impacto do factor humano repercute negativamente sobre o sistema fluvial», explica Bañobre. Los ríos sufren las consecuencias de los asentamientos humanos. Un buen ejemplo es el río Mero, que recorre 41 kilómetros hasta desembocar en la machacada ría de O Burgo. Según este representante de la asociación Adega, «nos seus treitos altos está en bo estado, pero según se achega a unha maior presión urbana, a calidade da auga é mala». 

Otras entidades comprometidas con el tema son Fragas do Mandeo, los grupos de amigos del Proxecto Mandeo, la Asociación Cultural O Castro de Miño y el programa Voz Natura, de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, que lleva desde 1997 promoviendo que la comunidad escolar se implique en el cuidado y la protección de todos nuestros ríos. Este curso, los alumnos del CEIP Salgado Torres de A Coruña van a realizar un estudio del río Mandeo y, en anteriores ediciones, el CEIP Alborada desarrolló un trabajo espectacular sobre el río subterráneo de Monelos, a su paso por la ciudad herculina. 

Sea por iniciativa pública o privada, la cuestión es que todos asumamos de una vez que nuestros ríos no son meros canales para el paso del agua, sino auténticos ecosistemas que hay que preservar y cuidar.

«O 80 % do Mero ten boa saúde. O problema é cando atravesa un gran núcleo urbano»

Casi la mitad de los 322 grupos del Proxecto Ríos, de Adega, trabajan en la provincia

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La comarca de los 500 ríos