«Lo más importante que uno debe llevar en la mochila es motivación»

La expedición del montañero abrirá una nueva ruta en el Himalaya

Félix Criado, horas antes de partir hacia el Himalaya indio para escalar el Thalay Shagar.
Félix Criado, horas antes de partir hacia el Himalaya indio para escalar el Thalay Shagar.

A Coruña / la voz

El alpinista coruñés Félix Criado Alonso se enfrenta al mayor reto de su vida. Partió este fin de semana hacia el Himalaya indio con la intención de escalar el Thalay Shagar abriendo una nueva ruta, es decir, alcanzar la cima de una montaña de casi 7.000 metros por donde nadie antes lo había hecho. «Es con mucho el objetivo más ambicioso que me he planteado en mi vida. He estado en montañas muy difíciles y célebres, como el K2, pero siempre por rutas que ya habían sido escaladas anteriormente por otros», cuenta poco antes de partir hacia la aventura.

-¿De dónde sale la idea de abrir una nueva ruta en una montaña tan complicada?

-La idea fue evolucionando desde algo más sencillo. No es una montaña muy conocida, pero es espectacular y muy complicada por cualquiera de sus caras. Tanto es así que solo cuenta con dieciséis ascensiones por sus zonas más fáciles. Pero voy muy bien acompañado por alpinistas muy fuertes, como Álex Txikon, que es de lo mejor que hay en el mundo.

-¿Con qué dificultades se encontrarán?

-Es una pared con más de 1.500 metros de desnivel, muy vertical y con hielo, roca y nieve. Vamos a encontrarnos con dificultades enormes, y lo sabemos. Tendremos que ir equipando la vía, de modo que un equipo trabajará en la pared, en turnos de tres días, fijando cuerda hasta el punto más alto que se pueda llegar, y una vez estemos lo suficientemente altos como para atacar cumbre pues nos lanzaremos a lo desconocido sin cuerdas fijas.

-¿Tienen calculado el tiempo que tardarán en completar la misión?

-La ascensión, según el cálculo que hemos realizado, nos llevará unas tres o cuatro semanas, la última intentando hacer cumbre.

-Si me permite decirlo, creo que suena maravilloso, pero aterrador.

-Puedes plantearte objetivos fáciles y triunfar o puedes ir a por objetivos más ambiciosos, lo que entraña más riesgos y hará más difícil conseguir el éxito. Pero es que estos son los éxitos de verdad. No es solo llegar hasta arriba, sino cómo lo hacemos, pendientes de la ética y la belleza. Si lo conseguimos, fantástico, y si no, estaremos tranquilos por haber dado todo lo que teníamos. Hace dos años estuve en el K2 y por culpa de las condiciones meteorológicas nadie pudo hacer cumbre. Nos retiramos, volvimos a casa y, justo al día siguiente, dos compañeros que se quedaron para volver a intentarlo perdieron la vida. Si hay malas condiciones el éxito es imposible. No vale la pena siquiera intentarlo.

-¿Cómo se prepara uno para tamaña hazaña?

-Lo más importante que uno debe llevar en la mochila es ilusión y motivación. Pero esto sirve para la montaña y para cualquier cosa en la vida que cueste esfuerzo. Y experiencia. Esto no es una cosa de un día para otro. Ni siquiera de un año para otro. Es el objetivo de toda una vida de alpinista.

-Algo más llevarán en la mochila. ¿Qué comen allá arriba?

-Comemos muy mal por las condiciones hostiles en las que estamos y la falta de oxígeno. En esta pared vamos a estar colgados cerca de tres semanas en sitios muy incómodos, fríos y expuestos a todo. En altura comes sobre todo chocolatinas, pero en el campo base intentamos hacer las mejores comidas que podemos. Llevo latas de conservas que nos ha dado una empresa de Camariñas, así que comeremos pulpo, mejillones... Eso ayudará.

«La montaña te enseña a manejar tus miedos e inseguridades»

Félix Criado lleva años soñando con subir al Thalay Shagar, de la que dice que es «una de las montañas más bonitas del mundo».

-¿Cómo surgió esta expedición?

-El proyecto surgió en 1993, a la vuelta de una expedición gallega al Everest. Allí conocimos a unos himalayistas indios que nos hablaron de esta montaña como una de las más bonitas de la tierra, y efectivamente lo es. Nos invitaron y planificamos en aquel año su escalada por la ruta más sencilla. En aquel entonces solo se había escalado cinco veces. Pero la cosa no salió adelante, así que hice otro intento en el año 2009 y esta definitiva desde hace un año.

-¿Cómo se aficionó usted a la montaña?

-A los once años me enganché con unas excursiones en el colegio y la cosa derivó de afición a pasión. La verdad es que no puedo explicarlo. Lo que mueve a la humanidad son las ilusiones y las motivaciones. Cuando empecé me parecía impensable hacer muchas de las cosas que he hecho después. Pero es cuestión de marcarse objetivos graduales y esforzarse.

-¿No tienen miedo?

-Miedo, no. La montaña te enseña a manejar los miedos y las ansiedades. Aparte del componente físico hay que estar mentalmente preparado. Pero sí que es cierto que se trata de un terreno desconocido, no sabemos lo que podemos encontrarnos. Por eso nos preocupa especialmente encontrarnos con avalanchas, aludes o roca descompuesta. Dependemos totalmente de las condiciones climatológicas. Es buena época, pero el calentamiento global está influyendo enormemente en estas montañas, así que ya veremos lo que nos encontramos al llegar.

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