Sin toros, sin casas regionales y sin cine en la calle, el resto sigue la línea del PP y el PSOE

Pese a las intenciones renovadoras de la Marea, lo cierto es que los festejos son una versión «low-cost» de las anteriores


a coruña / la voz

De la indignación de quienes no entendían a qué venía hacer un Noroeste Pop Rock liderado por un grupo como Mando Diao a la comprensión de quien se encontró que, al final, andaba por ahí Rosario Flores. De la esperanza los melómanos que se imaginaban artistas rompedores en María Pita a la decepción de ver que Ana Belén y Víctor Manuel serán los encargados de abrir las fiestas. De los que, airados, protestaban por la supresión de los toros a los que, al final, ven que la Batalla Naval permanece intacta. De quienes aún lamentan que este año no habrá ni rebujito ni bollos preñaos a los que podrán disfrutar, como siempre, del Festival de Habaneras.

Todo este zigzag de impresiones viene a poner sobre la mesa que, si bien la manera de manejar las fiestas de la Marea Atlántica de inicio se mostró radical e incluso revolucionaria, al final se quedó en mucho menos de lo esperado. Lo que ayer se presentó en María Pita responde al clásico y básico esquema tradicional de fiestas que se van vivido en la ciudad las dos últimas décadas. Eso sí, en una versión más pobre debido a las estrecheces económicas (menos de la mitad del presupuesto que manejó el PP en el 2014). Resumiendo: hay menos del más de lo mismo.

Ausencias sonoras

Si los toros se descartaron por una cuestión ética, para las Casas Regionales se apeló a lo económico. Lo primero despertó la ira de los taurinos. Lo segundo, mucho más transversal y con mayor público, se convirtió en objeto de una intensa polémica que aún colea. A las bajas hay que sumar otra actividad con mucho tirón y tradición: el cine en la calle. Llevaba desarrollándose hace más de 25 años en diferentes puntos de la ciudad. Ya con menos arraigo también cabe señalar los conciertos de música alternativa en el parque de Santa Margarita: una apuesta del anterior gobierno que resucitó el auditorio del parque para conciertos de rock.

Permanencia de clásicos

Habrá citas coruñesas de toda la vida como la Batalla Naval, el Festival de Habaneras (este año en Méndez Núñez en lugar de Santa Margarita), Ariete, Feria del Libro, Salón del Cómic, Feria de Artesanía, Festival de Folclore, Rali Teresa Herrera y los conciertos de María Pita. Todo en la línea de siempre. Incluso, en el caso de María Pita, se ha recurrido a Rosario Flores: una artista que tenía reservada el PP en el caso de que ganase las elecciones. Aunque inicialmente se rechazó, su rescate habla por sí solo. Por otra parte, Ana Belén también actuó durante la época popular. Las novedades son Ara Malikian (que aún estuvo hace unos meses en el Colón) y The Original Blues Brothers (estos sí, inéditos en la ciudad).

Novedades a medias

La descentralización de las fiestas se presenta como algo nuevo. Pero la realidad se trata de una tendencia heredada. Además de las verbenas de barrios, el festival Faranduleando iba precisamente de eso: llevar ocio a todos los puntos de la ciudad. Ahora ese papel se hace con FamiliRúa, definido como un «festival de artes escénicas en rúa para público familiar». Faranduleando se denominaba «festival callejero de las artes escénicas».

Respecto al Noroeste Pop Rock, se sigue tirando del modelo banda internacional más grupo nacional indie, aunque bajando el nivel del foráneo debido a la merma de presupuesto. Lo renovador se encuentra en el Noroeste expansivo: pequeños conciertos de artistas medios con una decidida apuesta por la música local sin precedentes.

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