La sangre fría de James Franco

El filme «Una historia real» no resiste la comparación con uno de sus referentes más inmediatos, el «A sangre fría» de Capote y Brooks


La variante del periodista que investiga la vida de un supuesto asesino, a la espera del juicio y del corredor de la muerte, ha nutrido con generosidad la querida mítica hollywoodense del héroe del cuarto poder. Una historia real hunde sus raíces en ese subgénero, pero también, especialmente, en el A sangre fría de Truman Capote y Richard Brooks. Y ese es, precisamente, el problema. La comparación con los clásicos siempre es cruel.

Y, para colmo, las pequeñas sutilezas -extrañas, innecesarias- que, voluntariamente, remiten a Luna nueva o a Primera plana, a la Ejecución inminente de Clint Eastwood y a la visión vitriólica de la profesión que se vierte en El gran carnaval, acaban siendo una especie de operación suicida de la película que nos ocupa, tan correcta como olvidable y gélida.

Jonah Hill, joven y orondo talento, que se suele perder en comedias de bajo pelo, pero ya nominado al Óscar dos veces -a la sombra, o al abrigo, de Brad Pitt en Moneyball o del Leo DiCaprio de El lobo de Wall Street- aquí parece tan bloqueado como su personaje de periodista alelado frente al enigma del asesino James Franco, otro buen actor demasiadas veces metido a gamberro en comedias pretenciosas e incorrectas. Tampoco Franco está a la altura necesaria para levantar una película fría como el hielo que obligaría a un proteico derroche de talento actoral para despegar mínimamente.

El personaje de Hill recuerda demasiado al de Hayden Christensen en El precio de la verdad; el joven periodista ha maquillado la realidad para hacerla más atractiva al lector y llegar rápido hasta el Pulitzer. O sea un «imprime la leyenda» puesto al día. Quizás esto es lo único interesante de la película, la revisión del viejo asunto del periodista como escritor, que mezcla verdad y ficción. Porque los inaprensibles mecanismos de la verdad, o la estrecha línea que separa a un asesino de un padre ejemplar, son metas que le quedan lejanas a Una historia real.

Como no podía ser menos, al final vemos las fotos de los auténticos personajes con los que se construyó la historia. Y sabemos qué fue de sus vidas. Entonces, la sensación de película fallida aumenta. Y le damos la razón al Franco asesino: «La verdad nunca es fácil».

Una historia real (True Story)

EE. UU. 2015.

Director: Rupert Goold.

Intérpretes: Jonah Hill, James Franco, Felicity Jones, Gretchen Mol, Ethan Suplee.

Drama. 99 minutos.

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