Nostián, camino de los juzgados


Dice la teoría de la democracia que son los ciudadanos con derecho a voto los encargados de enjuiciar a sus políticos en las urnas. Pero hay gestiones que trascienden y que obligan a un paso previo por los tribunales para determinar posibles responsabilidades de gestión. El alcalde, Carlos Negreira, denunció al inicio de su mandato la pesada mochila recibida como herencia y lo cierto es que muchos de esos casos siguen abiertos: Someso, el Conde de Fenosa y Nostián son algunos ejemplos de esa batalla judicial para defender los derechos de los coruñeses.

Con el primer caso en vía muerta y el segundo con sentencia firme de demolición para licitar en el último cuatrimestre del año, la guerra ha llegado ahora al tratamiento de las basuras, uno de los caballos de batalla habituales del PP en la oposición. La intención del gobierno local de no pagar el canon que ahora reclama la concesionaria del servicio, una filial de ACS, la empresa que preside Florentino Pérez, se ha saldado con una denuncia de la multinacional que amenaza con llevar a los juzgados a declarar a Javier Losada, Francisco Vázquez y Nieves Vázquez, entre otros, para esclarecer los flecos de una adjudicación que se ha convertido en una pesada losa para las arcas municipales. La batalla se anuncia larga, por lo que el conflicto será una de las piezas estelares de la batalla electoral coruñesa y una patata caliente a resolver por la siguiente corporación.

El esperpento de Ciudadanos. Esta semana también ha sido noticia el fin, provisional, del culebrón que uno de los partidos de moda, Ciudadanos, ha protagonizado en su agrupación coruñesa. Casi diez días ha tardado la dirección del partido que encabeza Albert Rivera en despedir a sus delegados en Galicia después de su esperpéntica gestión en la crisis vivida en A Coruña. Al nuevo responsable autonómico le tocará coser las heridas de una de las plazas en las que los naranjas tenían depositadas más esperanzas de arañar votos. Vale que el partido que Rivera quiere jugar a fondo es el de las generales de finales de año, pero el deterioro de su prestigio y la sensación de falta de control de sus terminales locales dejan muy tocada a esta formación. Les queda ahora algo menos de un mes para intentar conformar una lista y concurrir a las urnas. Habrá que ver si se readmite a la docena de afiliados expulsados por el anterior equipo por pedir algo tan simple como democracia interna o transparencia, dos de las teóricas virtudes del nuevo proyecto. La otra alternativa será recurrir a un fichaje externo que dé algo de relumbrón a un proyecto ahora desinflado. Empieza su esprint.

Tristeza en la calle de la Estrella. Ayer recibió sepultura Manolo Sanjurjo, presidente de honor de la peña deportivista La Estrella y ejemplo de identificación con su barrio y su gran pasión. Él representaba como nadie la idea de uno de los cánticos habituales en Riazor: «Ser de los que ganan es muy fácil, ser del Dépor nos parece mejor». Manolo se va con miles de kilómetros en su espalda para disfrutar -o sufrir, según se diese la cosa- en blanco y azul cuando el equipo penaba en Segunda e incluso Tercera División. Somos muchos los que echaremos de menos su sonrisa y el andar parsimonioso por Mantelería y la Estrella, desde A Casiña a su casa. El cielo gana un deportivista. A Coruña pierde a uno de sus rostros más queridos. Descanse en paz.

Yolanda Díaz y César Santiso, «¿traidores?»

Hoy se conocerán los resultados de las «primarias» del televoto de la Marea. Algunas experiencias similares (Podemos en Ferrol, por ejemplo) han dejado sombras de pucherazo de mayores dimensiones que el de Belén Esteban en Gran Hermano. Las primeras dudas surgen ya con el censo de personas con derecho a voto, pero todos los contendientes lo han dado por bueno. Muchos ojos apuntan a Silvia Cameán, procedente de Esquerda Unida, como número 2. Ese puesto está reservado para una mujer -la lista es en cremallera- y sería una manera de aplacar el malestar de muchos viejos militantes de la coalición, que en foros varios han dejado ver su malestar con la manera en que tanto Yolanda Díaz como César Santiso han conducido el proceso de convergencia-disolución de su partido dentro de un océano de siglas en las que caben desde nacionalistas reciclados de diversas tendencias a elementos antisistema. A Díaz se la acusa de ser la principal responsable. «Ya solo piensa en irse a Madrid y reunirse con sus amigos Pablo Iglesias y Tania Sánchez. Y ha participado de la misma fórmula que la primera para destruir unas siglas que se han ganado el respeto de muchos por ser fieles a las ideas y no traicionar los principios por puestos calentitos», contaba un destacado sindicalista esta misma semana.

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