Un «sí rotundo» a la descentralización universitaria

Varios expertos debatieron en la Fundación Barrié sobre los 25 años de las universidades de Vigo y A Coruña


A CORUÑA / LA VOZ

Hace 25 años, el gobierno tripartito de la Xunta que presidía Fernando González Laxe tomó una «difícil y complicada» decisión que marcaría el futuro de la educación en Galicia: crear las universidades de A Coruña y Vigo, que junto con la de Santiago formarían el nuevo sistema universitario gallego. Aprovechando que se cumple un cuarto de siglo de esta efeméride, la Asociación de Becarios de la Barrié -que precisamente preside González Laxe- decidió organizar ayer un debate con varios de los protagonistas de este cambio, que analizaron los errores y aciertos que ha tenido contar con tres universidades.

El primero en tomar la palabra fue Aniceto Núñez, conselleiro de Educación entre los años 1988 y 1990 y propulsor de la iniciativa. Explicó que antes de crearse las universidades de A Coruña y Vigo existían ya centros y titulaciones en estas ciudades que dependían directamente de Santiago, lo que provocaba «un caos absoluto y total. El propio rector de la Universidade de Santiago me dijo que había que hacer algo, porque por ese camino no íbamos a ninguna parte». Después de numerosas reuniones políticas y académicas, acabó triunfando la propuesta de contar con tres universidades en Galicia, «que ha sido una solución válida», apuntó Núñez.

Más claro fue Santiago Lago, catedrático de Economía Aplicada, que dio un «sí rotundo» a la creación del sistema universitario gallego, y recordó que tanto España como Galicia tienen un número de instituciones académicas reducido en comparación con otros países, por lo que valoró muy positivamente su descentralización.

Localismos

En la misma línea se situó el catedrático de Historia Contemporánea Lourenzo Fernández Prieto, que quiso desterrar el falso mito de los localismos que existen en universidad, «porque é imposible construír unha Galicia moderna desde o punto de vista da ensinanza superior sen que as cidades de A Coruña e Vigo tivesen a súa propia universidade». Asimismo, destacó que la decisión adoptada fue la mejor, porque había una demanda formativa y de estudiantes que así lo exigía. «Poder contar con tres universidades foi una gran idea», destacó el catedrático, que aplaudió esta decisión valiente, «que contou coas críticas de todo o mundo a nivel público, pero a favor no privado».

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