La reapertura de la ronda de Outeiro pondrá fin a once días de caos

La ronda de Outeiro quedó abierta al tráfico a última hora de la tarde de ayer.
La ronda de Outeiro quedó abierta al tráfico a última hora de la tarde de ayer.

El de ayer fue de los peores atascos que se registraron en la ciudad. Al cierre de la ronda de Outeiro por obras se sumó el cierre parcial de General Sanjurjo, Federico Tapia y los ya asumidos de Glasgow-Picasso y Alférez Provisional. En resumen, un caos en determinados puntos de la ciudad, acrecentado por las protestas del Ofimático en la saturada Alfonso Molina.

La ronda de Outeiro estuvo ayer prácticamente intransitable. Aventurarse por la estación de tren fue una misión de riesgo. Joaquín Planelles y sus calles adyacentes se llenaron, sobre todo en las horas punta, y no siempre con agentes regulando el tráfico. No los hubo por la mañana, por ejemplo, en Elviña, donde las colas llegaban desde San Cristóbal hasta Pablo Picasso.

La obra en parte responsable de todo ese caos finalizó poco después de las ocho de la tarde de ayer. Los cien metros de tubería de abastecimiento que hubo que cambiar tras el reventón de hace semana y media se instalaron y sellaron en unas 40 horas. Hacia las seis de la tarde se daba ya la segunda capa de asfalto tras enterrar una canalización que en algunos puntos estaba situada a siete metros de profundidad.

Si no vuelven a surgir problemas, hoy el tráfico podrá volver a desviarse por allí y descongestionar así una ciudad demasiado saturada de tráfico.

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