«Fui desde Ramón y Cajal hasta el Birloque aguantando insultos»

Un viajero le asestó un bastonazo en un ojo por pedirle que abonara el billete


A CORUÑA / LA VOZ

José María Otero nunca olvidará el pasado 2 de octubre, cuando un pasajero del autobús que conducía le asestó un bastonazo en la cara y le provocó la pérdida de casi un 90 % de visión en un ojo. Aunque es pronto para decirlo, existe aún un pequeño margen de recuperación, pero el daño provocado es irreparable. Ayer, sus compañeros de la Compañía de Tranvías se concentraron para exigir que no se vuelvan a repetir episodios como este.

-¿Cómo fue la agresión?

-Fue un viajero que se subió en Ramón y Cajal, le faltaba dinero y se lo dije. Al final, refunfuñó, pero me lo dio. Pero, al llegar al primer semáforo, ya empezó a insultarme, a llamarme hijo de puta, cabrón, que me iba a matar... Así todo el camino, y cada vez más alto. Al llegar al cruce del Birloque, donde él se iba a bajar, estábamos parados en el semáforo, y vino adelante y siguió insultándome y amenazándome, diciéndome que cuando viniera de vuelta me iban a rajar.

-¿Qué le dijo?

-Yo le reproché que llevaba todo el viaje insultándome, y que iba a llamar a la policía. Él me respondió que llamara a quien quisiera, que a él no le iban a hacer nada. Entonces, cuando levanté la mano para coger el móvil que llevamos encima, ya no me dio tiempo a cogerlo, porque fue cuando me dio con el bastón en la cabeza.

-¿Ya sintió que el golpe le había afectado a la vista?

-Que va, el golpe fue todo en la cabeza. Yo me agarré la cabeza y lo que menos pensé es que me había afectado al ojo. Después, al pasar diez minutos, ya empecé a notar calor en el ojo, y al mirarme en el espejo vi el derrame.

-¿Qué hicieron el resto de pasajeros?

-Un comportamiento excelente, lo agarraron y lo retuvieron, y me dijeron que cerrara las puertas hasta que viniera la policía. Los viajeros se comportaron muy bien.

-¿Y él seguía amenazándole?

-Sí, sí. De hecho, me bajé del autobús e iba hacia la ambulancia y él seguía amenazándome. Fui desde Ramón y Cajal hasta el Birloque aguantando insultos, e incluso cuando lo tenían agarrado los policías, él me seguía amenazando.

-La próxima semana este pasajero irá a juicio por agredir a otra compañera, ¿usted lo conocía?

-Sí, yo ya lo tengo llevado en otras ocasiones y nunca tuve ningún problema. Lo cogía muchas veces en la iglesia de San Antonio y nunca tuve problema. Alguna vez iba cantando, pero no se metía con nadie. Pero el otro día venía mal o lo que fuera.

-Ustedes tienen que dejar pasar a todo el mundo.

-Claro, es un servicio público y le tienes que permitir la entrada a todo el mundo.

-¿Y si le hubiera prohibido la entrada?

-Yo creo que si no le dejo entrar sería mucho peor.

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