«Só deixaron os testículos»

Los vecinos de Irixoa piden batidas de lobos después de que varios de sus perros fuesen devorados en los últimos meses


La Voz

En los montes de Irixoa y Monfero han sumado ya hasta quince perros muertos a causa de voraces ataques de manadas aún por determinar si de lobos o perros salvajes. En la mayoría de los casos las mascotas estaban atadas a muy pocos metros de las viviendas. Es el caso de Jesús Carlos González, vecino de la parroquia de Verís, en Irixoa, donde su perro fue devorado a mediados de agosto. Su mujer, Mariflor, lo resume de manera tragicómica: «É para chorar, ou para rir, segundo se mire: só deixaron os testículos». Su malogrado perro, de nombre Chuzas, se encontraba a menos de doscientos metros de la vivienda. Dos semanas después, Jesús asegura haber visto tres lobos atravesando una de las fincas del entorno. «Ían xusto ate o lugar onde estaba o can -relata-, collín o coche fun ate alí e piteille, pero en vez de escapar apenas se inquietaron. O macho era grandísimo». Desde entonces, este matrimonio ha cambiado los hábitos en este tranquilo lugar de la comarca. «Agora temos medo de que volvan a comer o outro can -dice ella mientras señala a una perra más pequeña-, e que nos poidan atacar a nós; eu xa acurtei os paseos, da medo».

Intercambio de imágenes

Como si fueran cromos, los vecinos se han intercambiado por Facebook o WhatsApp imágenes terribles de los restos de sus perros, lo que ha incrementado la sensación de miedo. No obstante, nadie ha presentado la denuncia oportuna ante la Consellería de Medio Ambiente, requisito indispensable para que la Xunta determine las batidas de lobos que ellos mismos solicitan. Es en el Ayuntamiento de Irixoa donde llevan un registro de las víctimas de lobos o canes salvajes este verano. El concejal Juan Manuel Freire es también presidente del coto de caza del municipio y de la sociedad de cazadores Alecrín. Conoce a la perfección los lugares y parroquias de los sucesos. «A Xesta, A Carreira, A Mourente, Ferreiros, Xestoso», enumera. En Ferreiros la cifra de perros muertos asciende a seis, uno de ellos un setter de caza propiedad de otro concejal de Irixoa, José Ángel Roca.

Varios especialistas cinegéticos consultados por este periódico se decantan por atribuir los ataques a perros salvajes. «Los lobos no se dejan ver de día y actúan de una forma astuta y menos abrupta», coinciden. La concesión de batidas para minimizar los daños de esta especie son difíciles de conseguir. En enero, tras varios ataques, la Consellería denegó dos peticiones en Monfero asegurando que la población de lobo es muy reducida.

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