La ciudad inteligente sale a la calle

Una carpa ubicada en el Obelisco explicará el proyecto de Smart City

El edil Martín Fernández, durante la presentación del proyecto Smart City.
El edil Martín Fernández, durante la presentación del proyecto Smart City.
la voz

La plataforma Smart City está a punto de empezar a hacerse visible con el objetivo de cambiar -obviamente para mejor- la vida de los ciudadanos. El proyecto tecnológico estuvo en los últimos dos años en fase de desarrollo. Fue un tiempo más dedicado a la arquitectura y la ingeniería de la información que al uso de la misma. Ahora las cosas empezarán en breve a evolucionar de otra manera.

El concejal de Urbanismo, Martín Fernández Prado, explicó ayer que entre diciembre de este año y enero del próximo los datos que se generen y se gestionen desde el nuevo «cerebro» de la ciudad empezarán a fluir a ciudadanos y empresas.

Para que eso fuera posible primero hubo que crear el sistema digital que lo permitiera, de lo que se encargó una UTE formada por Altia, Ilux, Indra y R. Ahora ese macroservidor está rematado y funcionando ya en fase de pruebas manejando información municipal a nivel interno. Pronto empezará a traspasar esas fronteras. Primero, dijo Fernández Prado, con un pequeño porcentaje de información, que se irá multiplicando con el paso de los meses.

El «cerebro» digital no es el único componente del plan Smart City. A la herramienta hay que dotarla de contenidos y el gobierno local vinculó a ella la puesta en marcha, en paralelo, de 14 proyectos vinculados a las nuevas tecnologías. Diez de ellos están ya adjudicados a otras tantas empresas y dos más en fase de licitación, uno de mejora energética de la ETAP de A Telva y otro de optimización del tráfico en tiempo real.

Solo faltan otros dos más por sacar a concurso, algo que se hará, previsiblemente, durante este ejercicio para que estén listos el próximo.

Para hacer visible todo el trabajo desarrollado hasta el momento el gobierno local instalará una carpa en el Obelisco, abierta a todos los vecinos, que se podrá visitar entre mañana y el domingo, de diez y media de la mañana a nueve de la tarde en horario ininterrumpido.

En su interior, como cabía esperar, mandan las nuevas tecnologías, las pantallas táctiles que irán informando a los ciudadanos de los detalles y ventajas de la ciudades smart. Fernández Prado puso como ejemplo dos aplicaciones que ya están en funcionamiento, la de los tiempos de espera de los buses urbanos y la de las bicicletas de Bicicoruña. Pronto todo eso, apuntó, será solo una pequeña parte de un todo en el que fluirá la información hacia el turismo, la mejora energética, la agenda de ocio y la mayor comodidad en el trato con la Administración. Además, los datos se ofrecerán en abierto, permitiendo que no solo los ciudadanos, sino las empresas, puedan usarlos para aumentar sus posibilidades de negocio en cualquier sector vinculado.

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