Magia e ilusionismo para alargar las fiestas un día más

La gala en María Pita finalizó con un complejo juego de escapismo que Kiko Pastur dedicó a su hermana fallecida

El Dúo Kybalion causó admiración con sus cambios de vestuario.
El Dúo Kybalion causó admiración con sus cambios de vestuario.

a coruña / la voz

Oficialmente las fiestas María Pita 2014 acabaron ayer, sin embargo la magia, esta vez sí real, de la séptima gala Robert Houdin las alargó, aunque solo diez minutos, hasta hoy, cuando uno de sus organizadores, Kiko Pastur, hizo un juego de escapismo y se liberó de casi 30 metros de cuerda con los que dos voluntarios del público lo habían atado a una silla no con poco trabajo. El fin de fiesta fue dedicado, in memoriam, a su hermana María, una modelo de la que se proyectaron distintas imágenes en las dos pantallas que ayudaron al público que asistió a la gala a ver más de cerca unos trucos que no eran capaces de descubrirse ni así.

Actuó como maestro de ceremonias Luís Piedrahíta, que más allá de como presentador ejerció como monologuista e incluso como mago en varias ocasiones. El primero en intervenir fue el Dúo Kybalion, que hicieron un espectáculo de quick change. La pareja se cambió de ropa infinidad de veces y de manera sorpresiva, como si pegado a sus cuerpos tuvieran el baúl de la Piquer con distintos estilos.

Tras ellos, actuó el ferrolano Martín Varela, que reconoció que le hacía ilusión estar por primera vez en esta gala subido al escenario y no como público. Este joven mago se pasó su intervención haciendo desaparecer a su ayudante e incluso hizo un giro coruñés en la conocida ilusión como Metamorfosis al intercambiarse con su acompañante, tras ser encerrado en una caja, y aparecer posteriormente con una camiseta del Dépor. Fue el que más hizo estremecer de miedo a los asistentes al espectáculo al atravesar con fuego un habitáculo donde antes metió a una chica. Salió viva y no hubo derramamiento de sangre.

Kiko Pastur por su parte, optó por acompañar sus trucos con la actuación en directo de un grupo musical y convertir a la cantante Iria Mejuto, sin que dejara de cantar, en ayudante de su espectáculo.

El hermano de Kiko, Román García Pastur prometió, durante su intervención, que aprovechando que se celebraba la séptima gala Robert Houdin desvelaría uno de los tradicionales trucos de magia, ese en el que en los puños de magos los pañuelos se introducen de un color para luego sacarse de otro e incluso entrelazados. Dijo que para hacer magia solo eran necesarias dos cualidades «ser una persona muy habilidosa y muy inteligente». Fueron las únicas pistas que se pudieron seguir, porque las instrucciones no llevaron más que a momentos de sorpresa en el público, pero ninguna a un avance de cómo realizar los cambios.

También se llevó aplausos cuando hizo hablar a una pizarra mágica convertida en una recreación de Bob Esponja e incluso cuando fue capaz de hacer predicciones sobre los colores con los que pintó una voluntaria un dibujo y que misteriosamente coincidió con su ropa interior. En el espectáculo también participó el francés Arnó, un ilusionista que bien podría montar una colorida pajarería con la gran cantidad de aves que hizo aparecer. Tras más de hora y media de magia, el telón del ilusionismo se cerró hasta el próximo año.

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