Un cuarto de siglo aportando clase a la carretera


Llevan ya, los del Automóvil Club de Galicia, 25 años haciendo las delicias de todos aquellos con los que se cruzan en sus concentraciones de coches clásicos. Para celebrarlo, este domingo hicieron una ruta muy especial por la ciudad, a la que bautizaron como Ruta de los Museos. Un total de 56 coches y tres autobuses que lucen la categoría de clásicos transportaron a los más de cien participantes que llegaron desde todos los rincones de Galicia para tomar parte en esta iniciativa. A las nueve de la mañana, y con un sol que aguantó todo el día, algo muy de agradecer dado el carácter de la convocatoria, aparcaron sus maravillosos vehículos en el Obelisco, desde donde iniciaron un recorrido que les llevó por el Muncyt, el Museo Militar y, por último, al Acuario, previo paso por la Hípica, donde celebraron la comida de aniversario. Desde un Seiscientos a un Jeep militar; del eterno Dos Caballos a los largos y lujosos Mercedes; allá por donde pasaba esta caravana, y sobre todo donde paraba, se convertía esta colección de incunables del asfalto en una auténtica atracción para viandantes y curiosos. Joyas de la automoción conservadas con tal mimo y esmero que siguen, a pesar de los años, cumpliendo con su función de transporte, a la que se añade también la de ser una exposición rodante de la historia del automóvil. En el último de los museos científicos, el presidente de la asociación, Santiago Pérez Otero, entregó las correspondientes distinciones a los socios participantes, emplazándoles para una próxima ruta.

Y un clásico del mar

De leyendas de la carretera pasamos a otra del mar. La goleta clásica Atyla se encuentra atracada en uno de los pantalanes del Real Club Náutico. Se trata de un barco de dos palos construido en madera y a mano entre 1980 y 1984 en tierra de secano, como es Vinuesa (Soria), aunque se ensambló en astilleros Lekeitio de Vizcaya. Tiene 31 metros de eslora y 8 de manga y navega gracias a una superficie total de velamen de 400 metros cuadrados. En su interior cuenta con cuatro camarotes con baños con capacidad para 24 personas. El propósito inicial de la nave era dar la vuelta al mundo siguiendo la ruta de Juan Sebastián Elcano, pero no pudo ser por falta de patrocinios. Ahora se prepara para la Tall Ship Race 2014. Rodrigo de la Serna, sobrino de su creador, Esteban Vicente, es ahora es el armador y capitán del Atyla, que está preparado para formar tripulantes, realizar excursiones privadas y otros eventos. En este viaje, previo a la Tall Ship Race, navega desde Atenas con escalas en Cartagena, A Coruña, Brest, Ámsterdam y Harlingen.

Jóvenes y solidarios

Y vamos a terminar con un apunte solidario de esos que nos devuelven la fe en el ser humano. Un grupo de jóvenes del instituto Puga Ramón han recaudado cerca de una tonelada de alimentos para colaborar con la labor que realiza la Cocina Económica. Bajo el nombre de Creabora encontramos a este grupo de alumnos de tercero y cuarto de la ESO que han decidido emplear su tiempo y su energía en esta iniciativa que dará de comer a tantos.

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