La antigua ermita de Santa Cruz

Se le cambió el nombre en 1628 por el de la Virgen de Atocha

La pequeña ermita estaba situada al final de la calle San Juan.
La pequeña ermita estaba situada al final de la calle San Juan.

A Coruña

La roca del Calvario, donde fue crucificado Cristo, y la roca del banco del sepulcro, donde fue enterrado, son los lugares más sagrados del cristianismo. Redescubiertas en el año 326, el emperador romano Constantino ordenó la construcción en torno a ellas de varios edificios religiosos que a lo largo de los siglos sufrirían diversas destrucciones y modificaciones y que hoy forman la actual basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén. Allí, en el siglo IV, se originó el culto de la cruz y una liturgia en la que su exaltación era una metáfora de la glorificación y resurrección de Cristo.

Especial relevancia tenían esas ceremonias durante la Semana Santa y en las festividades del hallazgo de la cruz, el 3 de mayo, y de la exaltación, el 13 de septiembre. Desde Jerusalén esta liturgia se extendió hacia occidente y daría origen a diversas celebraciones y al levantamiento de capillas, ermitas o iglesias dedicadas a la cruz.

En A Coruña sabemos que existía en el siglo XVI una ermita llamada de la Santa Cruz o de las Cruces. Conocemos muy poco sobre ella. Apenas algunas referencias que nos hablan de las procesiones de las cruces, el Domingo de Ramos y el día de la exaltación, que partiendo de los diferentes templos medievales coruñeses confluían en la iglesia de Santiago para después ir hasta la de Santa Cruz, que estaba extramuros de la ciudad. Pero ¿dónde? Un documento, inédito hasta hoy y custodiado en el Archivo Municipal coruñés, nos permite conocer su situación y por qué no volvemos a tener noticias de ella a partir de comienzos del siglo XVII. El 2 de abril de 1628 el Ayuntamiento, patrón de la ermita de las Cruces, dio licencia a la Cofradía de Nuestra Señora de Atocha para poner en dicha ermita la imagen de la Virgen. Desde entonces la ermita de la Santa Cruz pasaría a ser llamada ermita de la Virgen de Atocha. Estaba pues situada al final de lo que hoy es la calle San Juan. No queda casi nada de ella; en su lugar hay un edificio de viviendas con fachada a la calle Atocha Baja. Cruel ironía del patrimonio coruñés.

En un plano de Juan Santáns y Tapia de 1639 hay una imagen de dicha ermita. Era un pequeño edificio rectangular con una entrada orientada al este a la que había que subir por unos escalones. Esa construcción se convertiría andando el tiempo en la sacristía de una ampliada capilla de Atocha. No sabemos cuando se construyó, pero el lugar escogido y la disposición del edificio estaban determinados por el deseo de recrear simbólicamente los lugares y episodios de la crucifixión y resurrección de Cristo.

Por eso se levantaba sobre un gran roquedo y tenía un crucero en recuerdo del calvario. Su puerta se abría hacia poniente porque la abertura de la tumba de Cristo tenía esa orientación. Y en su interior había un relieve, conservado en el Museo Arqueológico del Castillo de San Antón, con la representación del cuerpo yacente de Cristo entre dos mujeres y sobre el banco de su sepulcro, reflejando una escena de su entierro y glorificación.

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