Las tres manifestaciones en A Coruña, a escasa distancia pero sin rozarse

Siete sindicatos, tres protestas y otros tantos recorridos, separados en ocasiones por solo cuatro metros

Manifestación de UGT y CC. OO. en A Coruña
Manifestación de UGT y CC. OO. en A Coruña

Pasaban unos minutos de la una de la tarde cuando los manifestantes convocados por UGT y CCOO (4.325 según la policía local) se concentraban en el Obelisco para escuchar las intervenciones de sus secretarios comarcales. En ese momento, saliendo de la calle Rúa Nueva, llegó la manifestación convocada por la Central Unitaria de Traballadores/as (CUT), Confederación General del Trabajo (CGT), Sindicato de Traballadoras e Traballadores do Ensino (STEG) y Sindicato da Elevación (SE). Sumaban, según la policía local, 280 participantes que hicieron confluir sus consignas con las que sonaban en el Obelisco. Unos metros más adelante, frente a la Subdelegación del Gobierno, tenían lugar las intervenciones de los líderes de la protesta convocada por la CIG, que reunió a 1.360 manifestantes, según la policía.

«Hoxe imos ter que poñer a mesma reivindicación que hai 128 anos». Esto afirmó Demetrio Vázquez, secretario comercal de Comisiones Obreras, al recordar el origen de las manifestaciones del primero de mayo cuando los trabajadores pedían una jornada de ocho horas. En este sentido mencionó el sector de la hostelería, aludió a las «condicións leoninas» y expresó la solidaridad «coa xente de aquí que vai ao exilio económico». También destacó la importancia de la próximas elecciones europeas.

«¿Vos vedes os brotes verdes?», empezó preguntando a los presentes José Carrillo, secretario comarcal de UGT, recibiendo una clamorosa respuesta negativa. En su intervención expuso que «queremos recuperar o salario mínimo» y cambiar el modelo productivo, entre otros planteamientos. Reinvindicó asimismo la formación como «un dereito dos traballadores, é un patrimonio noso que pagamos co que nos descontan nas nóminas» y denunció que «se nos está criminalizando». Y concluyó afirmando que «temos unha democracia pobre».

Por su parte, Xabier Filgueira, secretario comarcal de la CIG, acusó al PP de provocar «un deserto industrial» en un área asolada por los expendientes de regulación. Recordó procesos como los vividos por las plantillas de la fábrica de armas, Caramelo, Emesa o Emesa Trefilería, víctimas de lo que calificó de «salvaxe aplicación da reforma laboral». «Rouban os dereitos, saquearon o pobo e non deixaron nada atrás», aseguró y recordó que «máis do 23 % da poboación activa do país está en paro e só o 54 % perciben prestación dalgún tipo». Tuvo palabras de denuncia para la emigración de los jóvenes y críticó las declaraciones realizadas sobre la creación que empleo, destacando que «hai dúas varas de medir, unha para os corruptos e outra para os traballadores», tras realizar una crítica a la conocida como ley mordaza. «Esta crise é unha estafa social», dijo, y reclamó autogobierno para Galicia, en una de las manifestaciones del primero de mayo que la CIG, que cifró la participación en 10.000 personas, consideró como una de las más concurridas.

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