El nacionalismo se recoloca

El BNG ya ha visto marchar ediles a nuevos partidos en media comarca


A Coruña / La Voz

En las próximas semanas, Víctor García Meizoso abandonará su acta en el Concello de Abegondo. Aún queda una cuarta parte del mandato y el BNG ya ha visto correr lista, por muy diversos motivos, en la mitad de los concellos de la comarca. El movimiento centrífugo en que se encuentra el nacionalismo gallego en la actualidad, con la aparición de nueva siglas abre numerosas incógnitas en buena parte de los municipios del área metropolitana. De este modo y, si se cumplen las previsiones, el modesto censo de un ayuntamiento como Bergondo podría ofrecer en las próximas elecciones locales del 2015 las papeletas del BNG, Anova y Compromiso por Galicia (CxG). Y en el actual mandato el nacionalismo solo tiene dos de las trece actas.

Paralelamente a un teórico estancamiento del electorado discurre el número de afiliados de las nuevas formaciones. En buena parte, los militantes son vieja cantera del BNG, la fuerza matriz del nacionalismo gallego que intentará evitar en los comicios del 2015 que se repita la debacle autonómica ante Anova. En pocos municipios de la comarca coruñesa puede considerarse que el BNG tenga prietas las filas. Incluso en Sada, donde ganó las últimas elecciones municipales, el exalcalde Abel López Soto vio cómo dos de sus personas de confianza en el anterior mandato abandonaban la corporación, una de ellas abrazando firmemente la causa de Anova.

Aranga es uno de los últimos municipios donde su único concejal, José Juan Rico, ha presentado la dimisión. También recientemente lo hizo Peter Brea en Carral, lugar donde todo apunta a que se presentarán las tres formaciones nacionalistas para alegría del alcalde, el popular José Luis Fernández Mouriño. Porque más siglas en el mismo arco ideológico es igual a una importante fuga de votos de la que ya no andan precisamente sobrados para obtener alegrías mínimas: en Paderne el BNG se quedó a tan solo catorce papeletas para conseguir un concejal.

El caso bergondés

En Bergondo, Anova colonizó desde dentro los votos del BNG. Tras defender las siglas frentistas durante la última campaña municipal, los dos ediles elegidos, Antón Sánchez y Juan Fariña, renunciaron al BNG en el momento en que Beiras reapareció en la escena política. El Bloque exigió las actas sin éxito, e incluso Antón dejó su escaño para dedicar más tiempo a la actividad parlamentaria en Santiago. Su sustituto, de la lista del BNG de Bergondo, también simpatiza con Anova.

Por otro lado, el BNG ha sufrido reveses por maniobras ajenas. Así lo vivió la formación de Culleredo, que se vio apeada del gobierno de Julio Sacristán cuando el independiente José Ramón Rioboo descubrió su fiebre socialista.

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