Los peajes más utilizados se encarecieron por encima del 40 % en solo diez años

El IPC apenas se incrementó un 29 % en el mismo período


a coruña / la voz

Son caras. Muy caras. «Abusivas», según sus usuarios habituales. Las dos autopistas que dan servicio a los conductores de A Coruña y comarca, la AP-9, que lleva a Santiago y a Vigo, y la AG-55, que une la capital con Carballo, se han convertido en un auténtico lujo para muchos automovilistas, que en los últimos meses han optado por abandonar las vías de peaje y se han decantado, muy a su pesar, por las carreteras convencionales.

De hecho, circular por ambas autopistas cuesta hoy, de media, un 43 % más que hace diez años. Un incremento considerable sobre todo si se tiene en cuenta que durante ese mismo período de tiempo el IPC creció en la provincia de A Coruña, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, solo un 29,3 %. La diferencia es todavía mayor si se tiene en cuenta la inflación registrada en Galicia entre el 2004 y el 2014 (28,5 %). Así las cosas, el trayecto entre A Coruña y Carballo, que hoy cuesta 2,50 euros, debería ser, según la variación del índice de precios al consumo, de 2,27 euros. Es decir, 23 céntimos menos de lo que los automovilistas están obligados abonar en la actualidad. Lo mismo ocurre con el viaje hasta Compostela, que hoy sale por 6,3 euros, casi dos más que hace diez años. Si se aplicase el IPC, el encarecimiento debería haber sido de solo 1,26 euros, hasta los 5,61.

Lo más llamativo al comparar las tarifas del 2014 con los de hace diez años es que los tramos más utilizados por los coruñeses (hasta el peaje de Arteixo, en el caso de la AG-55, y hasta el de Guísamo, en el caso de la AP-9) son los que han registrado un mayor encarecimiento en la última década. Así, hoy cuesta un 50 % más viajar por autopista hasta Guísamo, la salida más habitual para acercarse hasta Betanzos, mientras que desplazarse hasta Arteixo, el peaje más utilizado por los trabajadores del polígono de Sabón, ha experimentado una subida de casi el 45 %.

Encarecimientos llamativos que se convierten en escandalosos cuando se echa la vista un poco más atrás. Así, en la actualidad realizar el trayecto completo por la AG-55, hasta Carballo, cuesta desde enero del 2013 (la próxima subida de los peajes será, probablemente, en primavera) un 73,6 % más que en la noche del 30 de diciembre de 1997, cuando el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, y el conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña, inauguraron la autopista casi por sorpresa y entre fuertes medidas de seguridad. Abrieron los peajes rodeados de antidisturbios y bajo un chaparrón de críticas (no solo por las tarifas, sino también por el trazado) que siguen muy vigentes 17 años después. En este caso, el incremento en los precios tampoco ha ido parejo al aumento del IPC en ese período (52,2 % en la provincia de A Coruña).

En el caso de la AG-55 es todavía más llamativo la subida que ha experimentado el peaje de Arteixo, el más transitado. En enero del año pasado subió por primera vez desde el 2009 y se situó en los 55 céntimos, un 83,3 % más que en 1997, cuando los automovilistas abonaban solo 50 pesetas (0,30 céntimos). Si Autoestradas, concesionaria de la vía hasta el 2045, aplicase el IPC registrado desde entonces, la tasa en el peaje de Arteixo debería costar hoy 0,45 euros, diez céntimos menos de lo que en realidad pagan aquellos que utilizan una vía donde se han producido varios desprendimientos de rocas y en la que es habitual que la maleza invada medianas y cunetas.

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