El antiguo bajo del Twenty Century será una sala de conciertos

El Garufa Club traslada los directos a lo que, en su día, fue el cine Valle Inclán


A CORUÑA / LA VOZ

El próximo 26 de febrero abrirá sus puertas el Garufa Club en el número 5 de la calle Comandante Barja. Se trata de la extensión a gran sala de conciertos del mítico Garufa, que acogió decenas y decenas de actuaciones en la Ciudad Vieja. Ahora da un paso mucho más ambicioso. Toma el local en el que se asentó en la década pasada el Twenty Century Rock, heredero a su vez de lo que había sido antes el cine Valle Inclán. Y aspira a ser la sala de mediano aforo de referencia de la ciudad, siguiendo el éxito de Capitol en Santiago.

Igual que la compostelana, el Garufa Club aprovecha las prestaciones del bajo de un antiguo cine y funcionará en dos formatos. Uno para recitales sentados, con la posibilidad de acoger alrededor de 120 personas. El otro, de pie, cuyo aforo legal supera las 300 personas. Cubriría, un vacío existente actualmente en la ciudad. Las salas privadas con programación estable no pasan de las 180 personas de capacidad. Los locales que pueden superar los 300 apenas hacen directos. Ante ese panorama, desde hace unos años, los promotores colocan a los artistas de medio aforo en Santiago. Y la agenda musical de la ciudad se resiente considerablemente.

El responsable del proyecto, Pepe Doré, indica que pretenden ampliar el abanico de estilos lo más posible. «No solo vamos a acoger pop y rock sin más, sino que también queremos incluir en nuestra programación cosas menos usuales como jazz, músicas del mundo o folk», adelanta. Los primeros conciertos confirmados optan por la variedad: una jam session latina para la fecha inaugural (miércoles 26 de febrero), Hot Chocolate (jueves 27), Banda Tributo a Jamiroquai (viernes 28) y Carlos Childe presentando su nuevo disco (1 de marzo).

Además de ello, el local tiene previsto contar con representaciones teatrales. Y también fomentar la idea de club, con sesiones de disyoqueis especializados en música negra desde la una de la mañana hasta el cierre. «Nos interesa el jazz, el funk, el afro-beat y la música disco de los setenta», puntualiza Doré.

Respecto a la decoración, el Garufa Club no tendrá nada que ver con el Twenty Century Rock. En la obra, que aún se está desarrollando en estos momentos, se ha eliminado la barra frontal, desplazándola a los laterales. La estética, seguirá la del Garufa, con claro aroma a años cincuenta.

«Sitio tranquilo e insonorizado»

La dirección del local asegura que han reforzado la seguridad («contamos con una salida de emergencia», precisa) y la insonorización de este en la reforma, cumpliendo con toda la normativa existente, «incluyendo doble puerta en los accesos». Optan por «un sitio tranquilo y perfectamente insonorizado», en el que contarán con «un limitador de volumen de 100 decibelios» para el interior del local.

Todo ello para poder contar en su interior con un «equipo de primer nivel» al servicio de un local que quiere ser la referencia de la música en vivo en la ciudad.

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