Condenado a prisión por extorsionar a una sadomasoquista para tenerla como esclava
A CORUÑA
El hombre la conoció por un anuncio en Internet. Accedió a su correo electrónico, a su contraseña, a sus fotografías íntimas y a las direcciones de sus amigos y familiares. Una vez obtenidos todos esos datos, le dijo que los ventilaría a los cuatro vientos si no se convertía en su esclava sexual. La mujer no aceptó. Lo denunció y este jueves lo sentó en el banquillo de los acusados. El procesado reconoció los hechos y adelantó a la víctima la indemnización por daños morales. Gracias a su arranque de sinceridad logró rebajar la pena. De los cuatro años de prisión que en principio pedía el fiscal para él, todo quedó en año y medio de prisión y en una orden de alejamiento.
Los hechos por los que fue condenado los resume el fiscal en su escrito de calificación. Explica que el procesado se hizo con sus contraseñas de correo electrónico valiéndose de sus conocimientos informáticos, usando un programa para ello. De ahí consiguió las fotografías de la víctima, la mayoría subidas de tono, así como los mensajes a sus amistades o personas que mantenían con ella relaciones sadomasoquistas. La amenazó con enviarlas a la familia y a los vecinos si no se acostaba con él.
El procesado, de 48 años, conoció a la víctima a raíz de un anuncio que esta puso en Internet en diciembre del 2009 y entablaron una relación con intercambio de mensajes. En febrero del 2010, el acusado, a través de un programa de descubrimiento de contraseñas, tuvo acceso al correo de esa mujer sin que ella se diese cuenta. De ese modo, consiguió averiguar sus datos personales, sus contactos, sus amigos y sus familiares. Además, en aquellas fechas también se hizo con el correo de uno de sus clientes, con el que mantenía relaciones sadomasoquistas.
El imputado se hizo con decenas de fotografías subidas de tono que enviaba la víctima a diferentes personas. Con todo ello, comenzó a enviarle mensajes amenazándola con distribuirlo todo entre su familia, vecinos y amigos si no se convertía en su esclava sexual.
En uno de ellos decía: «Imagínate que hago público todos tus secretos. Te podría hacer polvo, destrozar la relación con tus hijas, con tu hermana, con tu madre. Por algo tan bobo como no saber guardar tus fotos».