Una azafata de Alvedro despega como novelista


1 Una buena noticia relacionada con la aviación civil. Por fin una novedad positiva para Alvedro. Una azafata de tierra de Iberia presentará dentro de unos días su primera novela. La ferrolana Pilar Durán Díaz trabaja desde hace casi 13 años en el aeropuerto, en las puertas de embarque, en equipajes o en facturación. «Hacemos muchas cosas», comenta sonriente. Pero cuando no está facturando maletas o comprobando carnés de identidad le encanta pintar y escribir. «Me gusta la poesía y fui a clases de pintura con Segura Torrella. Mi marido fue el que me animó a escribir una novela», recuerda Pilar. Tras un tiempo buscando una idea y la forma de empezar a contar la historia, aprovechó unas vacaciones para terminar Una lágrima por ti, que es el título del libro que presentará el 24 de febrero a las ocho y media de la tarde en el Sporting Club Casino. «Está escrita hace un año, pero tuve que esperar a que la editorial Hades, de Castellón, me pudiese hacer un hueco», destaca sonriente. Dice que es una novela intimista en la que la protagonista es una chica que vuelve a su ciudad natal cuando muere su madre y empieza a encontrar documentos y papeles sobre el pasado y sobre su padre, que nunca supo quién había sido. «No tiene nada de autobiográfico. Solo aparece una vez un aeropuerto, que es mi especialidad», apunta. Sus compañeras de trabajo de Alvedro, y su jefe, se quedaron muy sorprendidos cuando les contó que iba a presentar una novela, que por el momento no han tenido oportunidad de leer. «A mi marido, que estudió Geografía e Historia y es una gran lector, le gustó muchísimo, y a mi suegra también», asegura esta azafata de tierra de Iberia que anuncia la salida de su primera novela con destino al corazón de los lectores. «El libro deja claro que hay gente buena», destaca en una zona de juegos infantiles de Cuatro Caminos.

Arte contra el cáncer

2 Empieza febrero y el sábado se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer. Por eso en este estreno del segundo mes de año les hablo de una original iniciativa que tiene lugar en el pasillo por el que se accede al área de radioterapia del Centro Oncológico. Se trata de un proyecto de Xacobe Meléndrez y del colectivo Arteu bajo el título genérico de Na espera (por el tiempo que hay que esperar en estas zonas) que «consiste en exhibir obras de arte en centros médicos, hospitais, salas de espera, clínicas?», explican sus promotores. «Este es un lugar en el que los pacientes pasan bastantes minutos, y con mucha ansiedad, y una forma de distraerlos es con el arte», comentan desde el centro médico. El primer artista que colgó las obras en el pasillo convertido en galería terapéutica fue el cubano-coruñés Omar Kessel, que ayer coincidió con el pintor que lo sustituye, Carlos Botana. Uno descolgó sus cuadros y otro colgó los suyos, pero ambos con el mismo objetivo, que la belleza de sus creaciones sirva de bálsamo para las personas que tienen que pasar por allí.

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