La borrasca «Nils» deja decenas de calles, casas y comercios anegados

La salida de tres trenes fue cancelada porque las vías de la estación de Vigo se inundaron


VIGO / LA VOZ

Nils, la borrasca que azotó ayer Galicia, se cebó con el sur de Pontevedra. El temporal, combinado con una marea alta, castigó ayer a la costa y colapsó Vigo. El 112 atendió 205 incidencias en la provincia, con inundaciones en viviendas, calles, carreteras y árboles caídos.

La lluvia desbordó el río Seco en Oia, que recordó la riada del año 2006; el Groba en Sabarís y el Miñor en Gondomar. Además, en Vigo, el río Lagares anegó zonas de Balaídos y Sárdoma, y la inundación de la calle Areal afectó a las vías de la estación ferroviaria de Guixar. Renfe canceló la salida de tres trenes y un cuarto por desprendimientos en O Porriño. Los viajeros fueron desplazados a Redondela en autobús. El túnel de Beiramar también se inundó.

En el interior, la tromba golpeó Mos, que registró 50 litros por metro cuadrado en una hora, rozando la alerta roja por lluvia. Un trabajador salió herido en Soutomaior al ceder el terreno, y en Redondela el viento arrancó la cubierta de una nave. La lluvia aguó la fiesta de San Teleco en el campus de Lagoas-Marcosende. Solo 300 universitarios resistieron bajo 86 litros por metro cuadrado y vientos de 72 kilómetros por hora. Las rachas máximas, no obstante, se midieron en Cuntis (135,3 kilómetros por hora) y en la montaña de Ourense (127,8 en A Veiga y 125,5 en O Barco).

La zona cero fue la carretera PO-552, en el concello de Oia, que quedó anegada por el río Seco, que pasa canalizado por debajo. Su caudal se desbordó tras recibir más de 109 litros de lluvia por metro cuadrado. La cantidad de agua caída, sin embargo, puede ser aún mayor ya que el temporal averió la estación meteorológica. Los vecinos de Oia se temían la riada al ver bajar mucha agua del monte. A las 15.30 horas reventó una canalización y cayeron arena y troncos. Varios bajos de Oia quedaron anegados; el tráfico, cortado cerca de la gasolinera de Viladesuso, y dos buses escolares, parados.

José Salinas, dueño de la estación de servicio, pidió una solución definitiva. «Siempre hay miedo, si llega a pegar un tronco en un coche, podría haber pasado algo», dijo. Los vecinos creen que esta riada se pudo haber evitado porque en el 2006 había dinero comprometido para aumentar el radio del desagüe, proyecto que nunca se ejecutó. La Diputación de Pontevedra levantará a partir de hoy un muro de contención en el vial dañado de Burgueira-Vilachán.

En Sabarís, el río Groba se desbordó a la altura del mercado y un colegio público, y el agua embalsada río arriba causó una fuerte tromba. En Gondomar, unos escolares fueron evacuados de su colegio junto al río Miñor. En la plaza de abastos, el agua subió 1,5 metros. Y la alta marea sumergió el puerto de Panxón, en Nigrán, recientemente reformado, mientras que la presión levantaba las tapas de alcantarilla de Vigo.

La franja atlántica de la provincia coruñesa fue la segunda zona más afectada por Nils: se registraron 93 litros en Santa Comba, 75 en Lousame, 74 en Ribeira, casi 71 en Carnota, más de 68 en Zas y 62 en Coristanco. Las incidencias, de hecho, aunque muy concentradas en el sur pontevedrés, también salpicaron el resto del territorio gallego. En Cabo de Cruz, en Boiro, las olas movieron parte de las placas de piedra del paseo marítimo y la arena llegó al firme de cemento y a varias casas. En la comarca ferrolana cayeron árboles y ramas y en la AP-9, en Pontedeume, se registró un desprendimiento de piedras, aunque no hubo que cortar el vial. En Monfero, tres personas resultaron heridas leves en un accidente a causa del temporal.

Herido al caerle un árbol

En Pol (Lugo) un operario también sufrió lesiones al ser alcanzado por uno de los árboles que talaba. El viento pudo ser las causa del accidente. Muxía estuvo sin luz entre las ocho de la mañana y las diez y en el colegio de Os Muíños varias aulas resultaron anegadas. En el aeropuerto de Alvedro se cancelaron tres vuelos. Uno de ellos fue desviado a Santiago justo antes de aterrizar «porque la pista estaba muy encharcada», según los pasajeros.

Hoy, la borrasca se desplaza al Cantábrico, aunque aún permanece activa en Galicia hasta mediodía la alerta amarilla por vientos de más de 80 kilómetros por hora en la costa atlántica.

Información elaborada con aportaciones de las delegaciones de A Coruña, Barbanza, Ferrol, Carballo y Lugo

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