Cómo estudiar el universo a cien metros bajo tierra

El científico del CERN Steinar Stapnes participó en un encuentro en los Mallos


A Coruña / la voz

Uno de los proyectos científicos más ambiciosos de la historia está actualmente ocurriendo a cien metros bajo tierra cerna de Ginebra, en Suiza, en el CERN. El LHC (The Large Hadron Collider) está proporcionando datos de colisiones entre partículas, y recreando así los primeros instantes del universo. «Cuando estudiamos la materia, vemos que está dividida en partículas y si concentramos energía sobre estas, gracias a grandes científicos podemos experimentar con la materia, crear partículas y explorar las altas temperaturas», así definió la física Mar Capeáns, que participa en el proyecto ATLAS, la funcionalidad del LHC.

Atentos a estas explicaciones estaban los alumnos del segundo ciclo de ESO de los institutos Urbano Lugrís de A Coruña y Lamas de Abade de Santiago de Compostela, que en breve tendrán que elegir entre un bachillerato de ciencias o de letras. Ciencias, y muy puras, fue de lo que se habló durante casi cuatro horas en el centro cívico de los Mallos con motivo del tercer encuentro científico con el CERN, en el que Steinar Stapnes, líder del actual proyecto del CERN, se convirtió en el centro de todas las miradas.

En la lengua de Shakespeare intentó, y lo consiguió, explicarles a los chavales hacia dónde van los tiros del CERN (la organización europea para la investigación).

«Construir un acelerador es un proceso muy largo. El diseño del SPS se realizó en los 70, entró en funcionamiento en los 80, y hoy en día sigue como parte del LHC», explicó Stapnes, quien subrayó que parte del trabajo que se está realizando ahora mismo en el CERN es para alargar su vida entre 30 y 40 años.

Mar Capeáns, doctora en física por la USC y miembro permanente del staff científico del CERN, explicó que a pesar de ser un gran proyecto, el LHC no puede dar respuesta a todas las incógnitas. «Todas las partículas que se habían predicho con el modelo estándar la física, cuando ponemos a funcionar el acelerador no resultan», porque entre otras cosas el LHC no tiene en cuenta la gravedad, se desconoce la masa de las partículas y trata de forma simétrica la materia y la antimateria. Otro de los retos del acelerador de partículas es visualizar la partícula de Higgs, predicha en el modelo estándar de la física.

Capeáns aportó algunos datos que despertaron la curiosidad de los estudiantes. Cada año el LHC proporciona 17 kilómetros de cedés, o que el análisis de los mismos requiere 100.000 procesadores de los más rápidos. «Solo sabemos de qué está hecho el Universo a nivel de cuatro por ciento», recalcó. Una vez finalizada la charla, Stapnes partió rumbo a Rumanía, donde estaba previsto que se reuniera con el director del CERN.

El acelerador de partículas proporciona cada año 17 kilómetros en cedés

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