«Ya hablaré del Prestige cuando haya sentencia firme»

A la espera del juicio, al que irá como testigo, opta por la prudencia


A Coruña / la voz

Heliodoro Rey Rodríguez (1946, A Coruña) lleva tres meses entrenándose yendo a buscar a su nieta de 22 meses a la guardería, unos de sus cometidos, que asume con más tranquilidad desde el pasado viernes, cuando se jubiló como jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo. No se cansa de repetir que Salvamento «nunca ha tenido más medios que ahora», relata una por una todas las unidades de las que disponen y dice que la costa está «superprotegida».

-Son un poco atrevidas esas palabras tras el «Prestige».

-Cuando pasó lo que pasó, la preparación era la misma, pero los medios no. Ahora tenemos un barco anticontaminación que no teníamos, de 7 kilómetros de barreras hemos pasado 70. Tenemos más materiales anticontaminación que Inglaterra, Francia e Italia juntos. Es una de las consecuencias positivas del Prestige, casi la única.

-¿Cómo lo vivió?

-Con enfado y con cabreo. El 13 de noviembre, lo recuerdo como si fuera ahora, estaba en el tribunal de exámenes cuando llegó la primera notificación y empezamos a trabajar. El Desprestige nos dio mucho trabajo y no puedo decir más porque he declarado como testigo y estoy en la lista también para el juicio de A Coruña. Ya hablaré cuando haya sentencia firme. Me hubiera ido con lo del Prestige, pero me pidieron que me quedara para echar una mano. Estaba tan enfadado que me iba. Cuando haya sentencia en firme hablaré de lo que pasó.

-¿Lo mejor y lo peor? ¿Puede cifrar las intervenciones?

-Bueno casi todo, menos momentos puntuales cuando atiendes a familiares de los desaparecidos. Los compañeros han sido excelentes, y también siempre estupenda la dirección. En estos casi 18 años, serían unas 2.000 intervenciones.

-¿Algún susto?

-Jamás me he hundido. He tenido conatos de incendios, temporales muy duros, pero a los barcos no los hunde el mal tiempo si están bien manejados y bien cargados.

-¿No lo va a echar de menos?

-Me voy cuando me toca, a los 65. Ya he cumplido con la sociedad y cotizado 42 años. Por las reducciones como marino, tengo una edad laboral de 74 años.

-¿Aficiones?

-Tengo una casa de campo en Crendes y me gusta plantar de todo. Soy aficionado a la pesca submarina, pero tengo pensado ir solo una vez al año con la mar calma.

-¿Pesan los años?

-No son igual 65 que 25, yo ya arriesgué en otra época.

-¿Se pasa al secano?

-No. Nunca seré de secano, sigo siendo colegiado y colaboraré en temas relacionados con el sector, he tenido invitaciones para trabajar con algunas oenegés.

-¿Deja relevo familiar?

-No, en mi familia soy el único marino y el último. Mi hija estudió Bellas Artes y mi hijo es informático. Además, hoy en día no se puede ser. Aquí -mira el puerto-, entran barcos de todas las nacionalidades, pero españoles, ya solo pesqueros. La marina mercante en toda Europa se acaba.

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