«Parece que la Torre Costa Rica se mueve con el viento, pero es un cambio de presión interior»

El responsable del edificio más alto de Galicia descubre los secretos de su construcción hace más de 35 años


A Coruña/la voz.

José Antonio Franco Taboada todavía es el arquitecto del edificio más alto de Galicia. Los 106 metros de la Torre Costa Rica marcaron el inicio de una carrera que luego lo llevó a convertirse en el primer director de la escuela de arquitectura coruñesa o a poseer uno de los mejores currículos de Galicia, en donde destacan edificios educacionales como el conservatorio de Santiago, el pabellón de Galicia de la Exposición Universal de Sevilla de 1992 o, más recientemente, la reforma de las áreas portuarias de Camariñas y Pontedeume.

-Le encargaron el proyecto de la Torre Costa Rica a los 26 años, poco después de haber acabado la carrera. Después ha desarrollado una carrera jalonada de proyectos importantes, pero siempre le preguntan por la torre. ¿Marcó su carrera ese edificio?

-Me hubiera gustado que me hubieran encargado más torres, que es algo que no ha ocurrido (risas).

-Es curioso que el edificio más alto de Galicia sea en su origen un grupo de viviendas de protección oficial.

-Sí. Era una cooperativa de viviendas. El solar que me tocó -porque había otro delante que le tocó a un arquitecto muy bueno como Carlos Meijide, ya fallecido- daba a la calle Costa Rica. Meijide tenía experiencia, pero yo era un novato.

-No se había visto en una parecida, me imagino.

-No. Había acabado la carrera a los 24 años. Casi un año después me encargaron este edificio. Los cooperativistas querían hacer las viviendas de protección oficial más baratas. Allí se permitían 25 metros de altura más ático y bajocubierta. Hice un estudio y me salían unas 140 viviendas, pero había muchas que daban a un patio de manzana y eran pequeñas. Además, ni las que daban a la calle Costa Rica ni las que daban al patio tenían suficiente iluminación y ventilación. Entonces los convencí de que se podía hacer una reordenación en altura. Tampoco querían plazas de garaje, que en aquella época no eran obligatorias.

-En los setenta las plazas de garaje en los edificios todavía no parecían una necesidad.

-Es cierto, pero a mí me parecían fundamentales. Además pensaba que había que hacer viviendas más grandes y con más luz. Los convencí de que hicieran menos viviendas, con plaza de garaje y con una altura que permitiese a los pisos tener una doble orientación. También perseguía distribuciones amplias y que hubiese pocos pilares y vigas dentro de los pisos. De hecho, una de cada tres no tiene ninguna columna, con ciento y pico metros libres. Creo que así resolví un problema de calidad de vida de los cooperativistas y otro urbano de tráfico, porque muchas de las plazas de garaje no solo las usaron los cooperativistas sino los comerciantes. Luego se dijo que esas torres congestionaban la ciudad, y fue al contrario, porque el proyecto inicial era hacer más viviendas y sin plazas de garaje.

-Tenía bastante capacidad de persuasión para ser un arquitecto novato de 26 años.

-La verdad es que uno le echaba valor o no pensaba más (risas). Además podía subir tranquilamente hasta arriba de la torre por las escaleras, ya que hasta que se acabó el edificio no hubo ascensor.

-Otra decisión constructiva importante fue hacer la torre de hormigón y no de acero, como era lo más común.

-Se hubiese hecho con más facilidad de acero, pero no me convencía. Si fuese una estructura convencional no se podría hacer de hormigón, porque no resistiría. Pero es una estructura que divide las veinticuatro plantas de viviendas en bloques de tres plantas. Fue la primera estructura de ese tipo que se hizo en España.

-Los cálculos del edificio se hicieron con la ayuda del Servicio de Cálculo Electrónico del Instituto Eduardo Torroja. Vamos, que utilizó un ordenador en una obra coruñesa en 1972, cuando gran parte de la humanidad no sabía que existían esas máquinas.

-Yo era miembro asociado del Instituto Eduardo Torroja, y tenían un ordenador que ahora se lo regalas a tu hijo y te lo tira a la cabeza, pero entonces ocupaba una habitación que estaba climatizada, necesitaba de profesiones especializadas como los perforistas, que se ocupaban de hacer las tarjetas perforadas que se metían en el ordenador para hacer los cálculos... Es que esa estructura calculada a mano no te quiero ni contar lo que habría supuesto.

-También tenía bastante complicidad con el constructor.

-La empresa estaba enamorada de la obra. El constructor era Rogelio García Corral, que no fue a ganar dinero, sino a hacer una obra importante.

-Otra particularidad de la torre es que se pensó en las consecuencias psicológicas que podía tener el vértigo.

-Sí, eso se pensó a la hora de construir los alféizares, que se separaron y se les dio más altura para evitar que estés pegado a la ventana.

-A la torre también la rodean mitos como que se mueve con el viento.

-Cualquier edificio se mueve con el viento, pero es imperceptible para los inquilinos. Lo que se nota es la presión dinámica del viento sobre los cristales. Lo que provoca que una lámpara se mueva es el cambio de presión interior, dentro de las habitaciones, provocado por la curvatura de las ventanas que son empujadas por el viento.

-También fue fundamental en la Torre Costa Rica la preocupación por la sostenibilidad energética.

-Sí. Ahora está de moda. A base de energía puedes contrarrestar una situación desfavorable, como hacen los rascacielos de Dubái. Pero eso supone tener unas máquinas tan grandes como un portaviones. Conozco algún edificio conocido como el microondas que no ha tenido en cuenta ese tipo de factores.

-Otro de los interrogantes clásicos cuando se habla de la Torre Costa Rica sería su resistencia frente a terremotos.

-Siempre digo que sería uno de los edificios de la ciudad en el que estaría más seguro.

-¿Y en caso de incendio, una posibilidad mucho más plausible en A Coruña?

-Procuramos separar las escaleras de los ascensores, aunque en aquel tiempo se podrían haber puesto juntos, pero como medida de seguridad los separé. Además, al estar cada vivienda en un ala diferente es muy difícil que un incendio pueda pasar de una vivienda a otra. Tiene unas medidas de seguridad pasivas importantes, que no tenía ningún edificio en la época.

-Además de ser todavía el edificio más alto de Galicia, en su época era el más esbelto de España.

-Sí, por el tipo de estructura que tiene. Los edificios en España que eran más altos en la época eran la Torre de Madrid y el Edificio España, que son bastante mamotretos y se van escalonando hacia abajo.

-¿Cómo se contempló la Torre Costa Rica en su época por parte de la sociedad?

-Las torres nunca han estado de moda en Galicia. Hice otro proyecto de torres para la ronda de Nelle, que era legal totalmente, y lo tiraron abajo. El abogado de los promotores aseguró que si querían la licencia se la darían, pero no se construyó por la prevención que había contra las torres.

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