Afonso Sánchez Regueiro, Xosé Manuel Carril y María Xosé Bravo pugnarán por la sucesión


A Coruña/La Voz.

La salida de Henrique Tello de la foto del cartel electoral del BNG en A Coruña abre ahora una gran incertidumbre sobre el posible relevo. La fragmentación interna de la organización frentista en la ciudad roza límites históricos, por cuanto son hasta seis los colectivos que aspiran a tener visibilidad en los primeros puestos de la lista que se presentará a los comicios municipales del próximo 22 de mayo del 2011.

La salida de Tello era un rumor constante al inicio de cada proceso interno. Enfrentado primero con Beiras, luego con Quintana y ahora con Paco Rodríguez y los sectores más ultraortodoxos de la formación nacionalista, el anuncio de su renuncia no cogerá con el paso cambiado a sus adversarios.

De hecho, la batalla interna de cara al congreso en el que se elegirá a los miembros de los primeros puestos de la nueva candidatura del Bloque está en pleno apogeo. «Se considerades que está a batalla moi quente, é que non víchedes as de antes», explicaba ayer el propio Tello. Pero lo cierto es que la guerra interna ha incrementado más aún la división interna.

En ese panorama, el heredero natural del tellismo debe ser Afonso Sánchez Regueiro, el presidente del Consello Local. Sánchez Regueiro (Cerceda, 1972) es licenciado en Geografía e Historia y es asesor del propio Tello en la Concejalía de Promoción Económica. Fue elegido para sus responsabilidades orgánicas por un escueto margen de votos el pasado año, en lo que fue el primer ensayo general de la coalición de intereses de la mayoría de fuerzas del BNG contra la posición de la UPG.

Afonso Sánchez Regueiro ya ejerció como concejal en Cerceda, donde encabezó la lista nacionalista en los comicios de 1995 y asegura entender la política «como un xeito esencial de participación na vida social e como unha vía fundamental para compartir ideas e proxectos cos meus veciños», según el concepto que él mismo redactó antes de las elecciones municipales del 2007.

Sánchez Regueiro responde a esa perfil de cara nueva y no quemada en la tradicional pugna interna que los distintos sectores nacionalistas mantienen, de forma pública o soterrada, en cada cita interna. Cuenta además con el respaldo de los componentes del Encontro Irmandiño y ha intentado tender puentes con el sector más próximo a la UPG en los meses que lleva ejerciendo como presidente del Consello Local. En cuanto a Máis Galiza, la corriente heredera del quintanismo nucleada en torno a Carlos Aymerich y Teresa Táboas, su peso en el censo coruñés es muy minoritario y, además, llega ya escindido en dos sectores con intereses contrapuestos, lo que merma, más si cabe, su influencia.

La apuesta de la «U»

Frente a Sánchez Regueiro habrá que ver también la postura que adopta la UPG. Uno de sus popes históricos, Bautista Álvarez, llegó a pedir meses atrás el cambio de todos los concejales en la ciudad por su inoperancia en temas como la defensa del gallego.

La número dos en las últimas elecciones municipales, María Xosé Bravo (Viana do Bolo, 1957), encarna esa corriente más reivindicativa, aunque ha formado parte del gobierno municipal como concejala de Cultura. Si Sánchez Regueiro fue concejal en Cerceda, ella lo fue en Vilasantar.

Su papel está siendo determinante en la lucha interna por el control del censo de militantes y son muchos los que la responsabilizan de la depuración de casi medio centenar de afiliados por diferentes motivos.

Llegó a A Coruña con el aval de Anxo Quintana, aunque la UPG siempre la reclamó como parte de su cuota de poder. Ha trabajado dentro del grupo municipal, pero aplicando sus criterios por encima de las peticiones de algunos de sus compañeros más moderados. Sería la opción continuista dentro del grupo municipal si el sector más duro del Bloque quisiera evitar un relevo más amplio.

La otra alternativa que se perfila es la de Xosé Manuel Carril, que cedió su plaza como secretario general de la Universidade da Coruña, que dimitió hace escasas semanas de su puesto. Aunque fue juzgado tras ser expulsado del pleno municipal en el que el gobierno local coruñés aprobó la cooficialidad de la ele, en los ámbitos universitarios goza de prestigio como buen negociador y persona capaz de alcanzar consensos con los sectores más próximos al socialismo.

La incógnita habrá de resolverse antes del 10 de julio, cuando el Consello Nacional tiene previsto ratificar las listas de las grandes ciudades. La previsión en A Coruña es que la asamblea local se celebre antes de la noche de San Juan.

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