Tras el cóctel, los Príncipes celebraron un almuerzo íntimo


Cuestión de saludos. La princesa de Asturias manda. Seguro que se acuerdan de aquel «déjame hablar», que le espetó al heredero de la Corona cundo hicieron público su compromiso. Ayer volvió a demostrar su carácter en el Ayuntamiento coruñés. Primero les sitúo. Al término de los discursos en el salón de plenos, el alcalde acompañó a los príncipes hasta el despacho que se utiliza para las grandes ocasiones, en donde don Felipe firmó en el libro de oro. Unos minutos después, hicieron acto de presencia en los salones donde los casi 300 invitados al acto habían empezado ya a picotear. El Príncipe se paró a charlar un buen rato con un capitán de fragata y después con un grupito en el que estaban los concejales socialistas Pepe Nogueira y Carlos González-Garcés , la popular Isabel García Vila y José María Tutor .

El tema de conversación era el mismo que en la mayoría de corrillos que se formaron en el cóctel, el mal tiempo de estos días. Hasta Carlos Negreira andaba preocupado porque tenía que ir a Santiago y no sabía si anular el desplazamiento por miedo a quedarse tirado en la carretera. «No pasé mucho frío. Recuerdo que en el año 1992 estuve con Fraga en Baiona en una inauguración y sí que pasé frío», comentó el Príncipe cuando los ocasionales contertulios le preguntaron por si se había congelado por la mañana al lado del monumento realizado por Isaac Díaz Pardo . Dos cosas quedaron claras. Una, que don Felipe tiene buena memoria y, dos, que hace 16 años debió de hacer un frío de aúpa para recordarlo. Y fue entonces cuando apareció su esposa, doña Letizia, para recriminarle en tono cariñoso que se parase tanto tiempo con cada grupo. «En todas las casas pasa lo mismo», soltó el concejal Nogueira para romper el hielo, parecido al que había ayer en la autopista. Don Felipe sonrió y siguió saludando a otras personas. Ella manda. Letizia y Kina. Lo que no hizo ella, doña Letizia, fue repetir modelito. Sí, porque una elegante concejala, Nieves Vázquez, me comentó que creía que llevaba el mismo vestido que el día que fue de visita al colegio en el que estudió en Oviedo. Lo primero que hice al llegar a la redacción fue buscar la foto de aquel acto y, aunque se parecen y hay coincidencia en los tonos lilas, se puede asegurar que la Princesa no repitió. Hablando de moda, la que estuvo más tiempo con la esposa de don Felipe fue Kina Fernández , de actualidad por el asalto a su chalé. «No sabía nada», le dijo doña Letizia cuando le contó el caso. La diseñadora tuvo la oportunidad de hablar sobre el tema con Manuel Ameijeiras , el delegado del Gobierno en Galicia, que le aseguró que «se están poniendo todos lo medios para detenerlos». «Hay que cogerlos como sea», le dijo Kina. Otro que también aprovechó el cóctel y la presencia de Ameijeiras para pedir más vigilancia en su zona fue el presidente de la asociación de vecinos de la Zapateira, Juan Sánchez Albornoz . Saludé al presidente de Hércules Ediciones, Francisco Rodríguez , que andaba buscando a Díaz Pardo, al premiado fotógrafo Manuel Vilariño , que me contó que ahora mismo expone en Asunción y en París. Casi nada. También estuve con las dos alcaldesas de la comarca, María Faraldo y Pilar Souto , y con dos rectores, José Luis Meilán , el anterior, y el actual, José María Barja , muy contento por el hecho de que el Príncipe hubiese mencionado la importancia de la Universidad en su discurso. «Este año hubo tantas visitas de miembros de la Casa Real que ya no nos sorprende. Estamos acostumbrados», me comenta Rafael Losada , hermano del anfitrión, Javier Losada . El jamón. Que estaba muy bueno, fue lo único que probé, porque no tuve tiempo para otra cosa y por el régimen. Por lo menos Alberto Juffé me encontró más delgado. El que estaba hinchado, pero de orgullo, era Carlos González , de la empresa Galigrain, que se puso la insignia de su tierra asturiana en la solapa y tuvo la oportunidad de mostrárselo a la mismísima Princesa de Asturias.

Del Bloque hubo representación, no como en otras ocasiones monárquicas. A Henrique Tello lo vi muy contento, a Margarida Vázquez bebiendo agua, y también estaba María Xosé Bravo . Salí del palacio municipal con Elena Viturro y otras mujeres que hablaban sobre los zapatos de doña Letizia y su delgadez. Por cierto, a ella le encantó la tarta de almendra y a él la empanada que elaboraron los de la empresa Sabores. A los Príncipes les quedaba la visita de la tarde a Inditex -en el cóctel también estuvieron la esposa de Amancio Ortega y Pablo Isla -, pero antes de viajar a Arteixo hicieron una parada técnica en el hotel Hesperia Finisterre, donde comieron los dos solos y descansaron un rato antes del siguiente acto. Primero tomaron una ensalada de vieiras y después picaron distintas especialidades gallegas. De postre degustaron una filloa rellena de crema y chocolate. Y un servidor con dos tristes lonchitas de jamón. Está claro que los que son de constitución delgada...

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Tras el cóctel, los Príncipes celebraron un almuerzo íntimo